Por Rubén Díaz Avelino
Lo que nos dejó la participación de México en el Mundial de la Word FIFA 2026, fue mucha esperanza, como la que tanta falta haceen los rubros de justicia y legalidad.
Más allá del resultado y la eliminación de México en el Mundial, la experiencia fue que, si hay capacidad, es posible y diferente a otras ocasiones, participar con dignidad, al menos, con el futbol. El país se ha ganado ese reconocimiento, al menos en el futbol.
Y sí, si así sucede en otros renglones, por ejemplo, en el renglón e la legalidad y la justicia…también habrá reconocimiento.
México debe tener la esperanza de superar el estigma del país-cementerio que actualmente somos.
México necesita por lo menos, sembrar la semilla para dejar de ser un narco-estado cuya tercera parte del territorio está en manos del narcotráfico, con la ayuda de una parte de las autoridades del más alto nivel, que se encuentran al lado de los narcotraficantes.
México puede y debe de empezar a establecer los cimientos que permitan localizar a 130 mil desaparecidos, para darles la dignidad que se merecen, aunque ya hayan muerto; porque es iluso pensar que por ahí andan 130 mil personas que nadie sabe en donde están o se fueron por su voluntad.
México debe de dejar de se el único país en el mundo con más muertos por violencia, incluso de países que se encuentran en guerra, eso sería un buen principio.
Pero, para empezar, para tener un principio, se necesita que, en el gobierno, los cargos sean ocupados por personas con principios.
No se vale decir no robar, no mentir y no traicionar, cuando exactamente, a ultranza, quienes dicen eso, hacen exactamente lo contrario, roban, mienten y traiconan.
Las personas ya no confían en quienes dijeron que eran diferentes, porque resultaron peores.
Creo que eso de ser un país en en donde se condenó la corrupción, pero se creó al mismo tiempo y descaradamente, -desde el propio gobierno-, un esquema para robarle al propio país mediante el huachicol fiscal, casi un millón de millones de pesos, debería considerarse un estado fallido.
Los jugadores de la selección nacional de futbol, son una muestra de que aún se pueden hacer bien las cosas, de la manera correcta, honesta y legal.
Es decir, que estén quienes tienen capacidad en donde se merecen estar, no al revés.
Y no es que en el futbol, los integrantes de la selección hayan perdido.
Ganaron, porque participaron con principios y demostraron que ocuparon los puestos que representaron y merecían por ser los mejores, así lo demostgraron.
Hacía falta un poco de alegría ante la desesperanza de ver a políticos que son protegidos descaradamente, a pesar de que a todas luces, está probados y normalizados, sus vínculos con el narco, como el caso de Rocha Moya y compañia.
Que en vez de que los detengan, quien debe de respaldar que sean detenidos, pide pruebas, pruebas, pruebas, como un escudo de impunidad.
Hacía falta un respiro de esas instituciones que no funcionan, de policías que cuidan a los delincuentes.
De legisladores que se protegen entre ellos para garantizar sus propias fechorías.
De representaciones populares robadas con descaro o ganadas mediante el apoyo del narco.
De legisladoras y legisladores que compiten por la frivolidad, antes que por el mejor desempeño.
De ministros y jueces que, en vez de impartir justicia, sólo demuestran su ignorancia, como los de la Corte del Acordeón.
De periodistas, que ni siquiera hacen critica para disimular su entrega absoluta al poder.
Y creo que a pesar de todo eso, de ser un país en donde los últimos años se ha dinamitado a la democracia, y se ha agredido con asesinatos al periodismo, y atacado a quienes no piensan como los que detentan el poder, aún hay esperanza.
Hay quien cree que ya no hay esperanza.
Pero, y si sí?.





