Por Rubén Díaz Avelino
Desde el 15 de octubre de 2024, Puebla Capital entró en una decadencia y abandono como nunca antes se había visto en la historia de la ciudad.
La gestión de Pepe Chedraui, ha sido desastrosa en todos sus rubros; seguridad pública, servicios públicos, infraestructura, y pavimentación.
Van dos años, y en vez de mejorar, vamos para atrás.
Lo único que avanza con este edil, es la corrupción, la inseguridad y la entrega de los espacios públicos.
Los mercados y centros de abasto en la periferia fueron entregados al crimen organizado.
Las calles de la ciudad a empresarios de Parkimovil para que lucren con los estacionamientos sin invertir nada, y las banquetas a Global Vía Pública, que invirtieron muy poco.
Y el coyotaje boyante del alcalde, para que su consuegro Carlos Slim empezara a comprar la ciudad para iniciar con el desplazamiento de personas en lo que fueron los primeros asentamientos humanos de Puebla.
El alcalde de Puebla, Pepe Chedraui, representa la involución de Puebla capital.
Lo que solía ser la cuarta ciudad capital del país, por su pujante comercio, su desarrollo empresarial y la combinación de lo global con lo colonial, quedó en el olvido.
Es cosa de la historial de los tiempos idos.
Puebla es un caos, está desorganizada y carece de una movilidad eficiente y en vez de que los poblanos vivan su ciudad, la sufren, día a día.
Tal parece que, en vez de gobernar, Pepe Chedraui ya ha entregado la ciudad capital a los criminales, y por eso no tiene contentos ni a los de su partido, Morena.
Y eso ya es decir mucho.
En Puebla, los habitantes libran diariamente una batalla entre dos tierras.
Por un lado, los asaltos y hechos delictivos del crimen organizado, y por otro, las extorsiones de policías, agentes viales, personal de Vía Pública y Normatividad, y todo, porque el alcalde se quiere reelegir, y por la mala, o por la muy mala, despojan al ciudadano de su dinero.
Lo único que ha logrado Pepe Chedraui, en dos años de gobierno, es incapacidad, ineficiencia e improvisación.
Los resultados de las encuestas con las que el decrepito alcalde presume aceptación, son pagadas, y las que no, revelan que el rechazo a este personaje, es muy elevado, lo que significa que le heredará a Morena un gran problema para la elección del 2027.
El caos y la anarquía prevalecen porque el edil ha preferido dar espacio en las calles del primer cuadro del centro histórico a la informalidad, porque los cientos y miles de vendedores ambulantes pagan una cuota que va a parar a los bolsillos del corrupto edil.
El sello de Pepe Chedraui, no es otro que el colapso de la ciudad en todos los sentidos; un desorden completo y absoluto.
Por eso Puebla capital está entre esa delgada línea que la separa entre el abandono y la decadencia.
Las calles están llenas de robos, de suciedad, de infraestructura sin funcionar, de ambulantaje, prostitución, y compra y venta de drogas en cantidades industriales.
Pero Pepe Chedraui se la pasa haciendo negocios con singular alegría e impunidad.
Literal, Pepe Chedraui, en dos años ha convertido a la ciudad de Puebla en una ciudad sucia, descuidada, en desorden y en ruinas, y en todo esto, los baches han vuelto a salir, la lluvia ha sacado a flote la corrupción, y esos hoyos negros que aparecen en el pavimento, en el fondo revelan hoyos financieros en la economía de la ciudad.
Y aún así pone en venta el centro de la ciudad.
Y aún así, pide préstamos para endeudar a Puebla.
Alguien, en verdad, y con ferviente esperanza, debe de obsequiarle a Pepe Chedraui el libro “Mil formas de suicidarse”
Sólo hay tres cosas más graves que todo esto:
Que Pepe Chedraui aún va a gobernar la triste ciudad de Puebla un año más.
Que ni en Morena, ni en la oposición, se ve a una persona que pueda rescatar a Puebla del abandono y decadencia en que la hundió Pepe Chedraui.
Y que Pepe Chedraui se vuelva a reelegir.
En verdad, creo que la ciudad de Puebla ya está maldita.





