Por Rubén Díaz Avelino
El Congreso del Estado era para mí, como la Cueva de Alí Baba y los 40 ladrones.
Por los 41 diputados que integran el legislativo.
Pero todo cambió hasta que el diputado bueno para nada, Roberto Zatarain Leal, tuvo una “ideota”, con mucho ingenio, hay que reconocerlo, con la presentación de su informe.
Sólo un detalle, confundió al poder legislativo con una guardería o una primaria al derramar fantasía por todas partes.
Ahora el Congreso del Estado ya no sólo se le conoce como la Cueva de Alí Baba, por la obra de Las mil y una noches.
Ahora el Congreso del Estado es el lugar donde cobran sin trabajar 40 haraganes y un payaso.
El payaso es Roberto Zataraín Leal.
El pobre es la burla nacional…y galáctica.
Creo firmemente que ni un pinche diputado se salva, los que no se reducen a ridiculizarse en las redes sociales, sólo van a regar frivolidad con su caro calzado y su corriente y caro a la vez, ropaje.
Todos hacen el ridículo.
Realmente ninguno es un digno representante social, son una verdadera vergüenza y dan pena ajena.
Obvio, a ellos ni les preocupa los señalamientos que les hacen los ciudadanos, que de huevones no los bajan, porque ellos son felices con sus más de 100 mil pesos mensuales que se llevan, sin desquitarlos de forma digna.
Pero ellos no son los únicos responsables, quienes votaron por ellos son igual o estúpidamente responsables, como los diputados cínicos y sin vergüenzas.
Es absoluta y completamente vergonzante que se digan representantes sociales, cuando sólo les interesan sus insanos, mezquinos y pueriles intereses.
Por eso, y en este contexto, el “informe galáctico” es lo que más destaca de la actual legislatura.
Por eso nadie se acuerda de algo importante que hayan hecho estos diputetes.
Por ejemplo, el líder de los diputados, Pável Gaspar, sólo quiere salir gratis en las portadas, y con eso dice que ya trabaja.
Pero que tal, ya hacen fila unos 10 de ellos para volver a ser diputados.
Los diputados son soberbios porque se sienten hechos a mano, en los talleres de Dios.
Lo que no saben es que la soberbia es la hija bastarda de la estupidez y de la ignorancia.
Salud!!! Ches diputados calabazas.
Qué asquerosidad son todos ellos.





