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Lex dura Lex

 

 

Por Rubén Díaz Avelino

 

Cuando leí por primera vez, hace muchos años, -en mis obligaciones como el autodidacta que orgullosamente soy- una referencia sobre Ignacio Burgoa Orihuela, me impactó mucho la frase “Lex Dura Lex”.

La ley es dura pero es ley.

La frase tiene una carga emocional increíble, y una fuerza ética imperecedera, indestructible.

La ley, por dura que sea, debe de aplicarse, tanto a amigos como a enemigos.

A poderosos, como a gandallas.

No importa el hecho ni la dimensión del delito, mucho menos el infractor. Si este es un borracho, un senador, gobernador presidente de la República.

El peso de un estado vale por su incorruptibilidad, por su estado de derecho.

Los estados que aplican la ley a conveniencia, que ponen autoridades a conveniencia, y se le dan cargos o responsabilidades a amigos o familiares, a esos estados se los lleva el carajo tarde o temprano.

En la colonia Santa Cruz Guadalupe, hay un domicilio particular en donde almacenan cohetones, los truenan cada vez que quieren. Hay días que hacen hasta 70 detonaciones.

Lo hacen en el nombre de las tradiciones, de las festividades y celebraciones religiosas.

No les importa el daño que le hacen a los seres sintientes, ni a los niños recién nacidos.

La autoridad municipal de San Andrés Cholula, acude tras una queja, pero sólo llegan para recibir un moche, y se van.

No aplican ninguna norma.

Un organismo estatal acude, pero tampoco hace nada.

Pasa la Guardia Nacional y tampoco hace nada,

Esa impunidad hace mucho daño.

Si la autoridad no se impone de una o de otra forma, a partir de ahí se pierde el estado de derecho y eso sucede en todos los niveles.

Si un gobernador es señalado, y es de conocimiento público que pertenece al narco, y se piden pruebas, no para conocer su culpabilidad o inocencia, sino sólo porque es gobernador amigo, pues entonces para que sirve la ley y el estado de derecho.

La ausencia del estado de derecho permite a los delincuentes hacer de las suyas.

Y entonces viene una dualidad, el gobierno se comparte entre gobernantes y criminales, o son lo mismo.

Un país se derrumba cuando la ley se aplica a quienes no piensan igual.

Cuando un Estado nación deja en la indefensión a enfermos de cáncer, y éstos protestan y por protestar los acusan de golpistas, revela el talante autoritario de quienes conducen un país.

Y por eso se ayudan de la delincuencia, porque carecen de toda ética y moral.

La ausencia del estado de derecho, se refleja en la impunidad de funcionarios y de gobernantes, de diputados o de senadores.

Un país así, está condenado al fracaso.

Usted en que país piensa ahora mismo.

La ley es dura, pero debe de aplicarse, por dura que sea.

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