Por Rubén Díaz Avelino
Francisco Valencia López, quien tiene dos años sin que le paguen su salario ni sus salarios caídos, en represalia por ganarle al Gobierno de Puebla un juicio laboral que se tradujo en su reinstalación, siempre ha sido un trabajador distinguido.
El expediente es el número 372/2015; por salarios caídos desde que lo despidieron, hasta que lo reinstalaron el Gobierno de Puebla le debe 2 millones 100 mil pesos, además de 12 meses de las quincenas que ha trabajado y que no le han pagado, eso suma 502 mil 240 pesos, lo que da una suma total de 2 millones 602 mil 240, esto sin contar cuatro periodos de vacaciones, así como dos pagos de aguinaldo, entre otros adeudos menores, como consta en el acta en poder de este reportero y que acompaña este texto.
En distintas ocasiones ha sido literalmente amenazado, y advertido, pues el propio director Jurídico, de la Secretaría de Gobernación, Jesús Arrona, le ha dicho que nunca va a cobrar ese dinero, y que va a seguir trabajando gratis el resto de su vida, por el hecho de haber demandado al Gobierno de Puebla.
Y lo anterior lo dice este funcionario sin importarle que otros burócratas lo escuchen, así de soberbio y abusivo es este funcionario, cabe aclarar que las amenazas las hizo durante el Barbosismo, la época de mayor oscurantismo de la administración pública estatal.
RDNoticias solicitó la versión del Gobierno de Puebla y de la Secretaría de Trabajo; la respuesta sigue siendo el silencio cómplice.
En pleno uso de sus capacidades físicas y mentales, Francisco Valencia, de 76 años, ha exhortado en reiteradas ocasiones a la Secretaría de Gobernación, que le cubra el pago de sus quincenas desde su reinstalación.
La reinstalación se llevó a cabo el día cuatro de agosto del año dos mil veintiuno, debido a un amparo de la justicia federal, sin contar a la fecha con una respuesta favorable sobre sus pagos, y lo que es peor es el caso que hasta la presente fecha no se le ha cubierto su salario a pesar de encontrarse trabajando todos los dias como cualquier trabajador ejemplar.
Constantemente revictimizado, Francisco Valencia forma parte de un grupo vulnerable al ser adulto mayor, y trabajadores que son sus compañeros, entrevistados vía telefónica, bajo la garantía del anonimato, revelan que su edad no le impide continuar destacandose considerablemente por su profesionalismo y dedicación a la institución, pesar de que como ya se indico no ha recibido pago alguno desde hace 22 meses.
El trabajador ingresó al gobierno del estado hace 48 años, literalmente hizo carrera con su servicio público, pero nunca había enfrentado problemas, sin embargo, y a pesar de cumplir cabalmente con su trabajo, hace unos años empezó a sufrir discriminación.
Funcionarios que llegaban y se iban, querían su puesto para algún familiar o amigo, por lo que empezó a ser un estorbo y un dique para la práctica del nepotismo, que existe discretamente.
Previo a que fuera despedido durante el morenovallismo, fue víctima de sus derechos individuales y de sus derechos humanos.
Sus derechos y acuerdos laborales han sido violentados por la institución a la que pertenece; cuyos funcionarios, no solo se ha negado a pagarle, si no que también lo condiciona a negociar y a renunciar al pago del laudo que previamente ganó.
Prueba de lo anterior son las más de nueve ocasiones que ha acudido a las oficinas de la Secretaría de Gobernación que se encuentran a un costado del mercado de la Acocota, donde siempre recibe la misma respuesta.
“Aun no esta tu cheque”
“Hay que señalar que, por su condición laboral, y por su compromiso con esta Institución es inexorable que se le respeten sus derechos laborales, así como su dignidad humana; es claro que no existen razones éticas y morales para que se le niegue el pago de sus quincenas, es simplemente algo inaudito”, explica el experto abogado laborista, quien lleva el caso y quien le ganó al Gobierno del Estado el litigio, pero de quien reservamos su nombre, por cuestiones de seguridad, pero está debidamente identificado por quien esto escribe.
El abogado laborista dice que él infiere en que simple y sencillamente el acto de no respetar los derechos laborales de Francisco Valencia, por parte del Gobierno de Puebla, es un ejemplo de aversión en contra de la dignidad humana, es un acto de odio y violencia económica y explotación, que tergiversa los valores con los que se rige, no solo la Secretaría de Gobernación estatal, si no, también de nuestra sociedad, sostiene con firmeza el representante legal.





