Dentro de un año estará muy avanzado, casi definido el proceso electoral intermedio del 2027, en la entidad poblana, y precisamente a un año de distancia, hay alcaldes que empiezan a darse cuenta que el color, y en este caso, el color guinda no es garantía para las postulaciones de Morena.
Y no hace falta ser presidente municipal o presidenta municipal de un gran municipio para estar en el pulso político de quien tomará la mayor parte de las decisiones y quien lleva el tamiz de quienes aspiran a reelegirse en sus demarcaciones, o pasar de una alcaldía, a una diputación.
Es más, vayamos a un ejemplo tangible.
El municipio de Tlahuapan es muy pequeño, pero es ejemplar para la estratagema que podría aplicarse para las elecciones del 2027.
Tlahuapan es gobernado por Rosicel Díaz Hernández, una presidenta municipal que ha destacado por el enfoque de responsabilidad social que le da a la obra pública y al desarrollo social en la región, y con pocos recursos hace mucho, y eso ha llamado la atención, porque se trata de un gobierno que se maneja con eficiencia, pero lejos de la frivolidad que pulula actualmente en Puebla y en todo el país.
Rosicel proviene del tricolor, pero tiene un excelente entendimiento con autoridades emanadas de otro color, y eso matiza aún más el ejemplo de que no todo es guinda.
La edil es ejemplo de perfiles preparados que hacen mucho con recursos propios, con el valor agregado de que ella es una presidenta municipal con preparación académica que le da un enfoque profesional y competitivo a su trabajo, en beneficio de los gobernados.
Los resultados positivos también son resultado de la gestión de altas miras que logran hacer algunos alcaldes, como el caso de Tlahuapan, en donde han generado excelente relación con sus pares municipales, pero también con el nivel del gobierno estatal y con el federal.
Y es que el gobernador del estado Alejandro Armenta, identifica perfiles que garantizan no sólo lealtad, sino capacidad.
No hay municipios buenos, o municipios malos, tampoco hay municipios chicos o municipios grandes para medir la calidad y gestión de gobierno.
Hay buenas o malas autoridades.
Rosy Díaz Hernández es, sobra decirlo, una de las buenas autoridades municipales.
Y HAY MUY MALAS AUTORIDADES MUNICIPALES
Pero también hay muy malas autoridades, y entre ellas encontramos por ejemplo al presidente municipal de la capital poblana, Pepe Chedraui, un verdadero pillo de cuello blanco, un delincuente de siete suelas.
Otro, por ejemplo, el edil de Amozoc, de esos ediles cobardes que incumplen acuerdos y quieren vivir gratis de la alabanza barata.
Hay otros, de los que nos ocuparemos en breve, fa falta poco para marzo.





