Este domingo se llevó a cabo el primer debate presidencial entre las aspirantes Claudia Sheinbaum, Xóchitl Gálvez y Jorge Álvarez Maynez.
No dejaron algo nuevo.
Quizá fue un tanto la mala organización o lo cuadrado del modelo, no es circular y no genera que aumente, precisamente el debate de las ideas y de la inteligencia.
Los tres malitos.


En el caso de Claudia Sheinbaum tuvo el mismo tono de voz, sin emoción, sin convencimiento y efectivamente, más parece vocera del actual gobierno federal, que constructora de su propio proyecto, sin tomar distancia de AMLO, como esperarían los electores, una candidatura genuina, propia de quien la representa.
Y el caso de Xóchitl Gálvez, si bien se notó más genuina, emocionada y humana, desaprovechó la oportunidad de utilizar metralla de los graves errores de gobierno que ahora mismo padecen millones de mexicanos.
En sus espots señala Xóchitl Gálvez que ya no se puede seguir viviendo con miedo, ni corrupción, pero no sacó documentos que permearan en favor de su campaña.
Claudia parece que repetía sus espots sin cambiarles una sola coma.
Y Jorge Álvarez Maynez sí supo aprovechar el debate, al menos para que ya puedan conocerlo quienes no lo conocían, porque es un candidato que entró de emergente, de cambio, de última hora y todo indica que no lo alcanza la exposición política y mediática para poder lograr un tercer honroso lugar.
Las propuestas eran más bien lugares comunes a los que el auditorio no les prestó mucha atención porque es más de lo mismo.
No hubo propuestas genuinas, como por ejemplo esa tan necesaria de que los partidos pierdan su registro si no alcanzan al menos el seis por ciento, porque la chiquillada en realidad no representa nada en las dos coaliciones.
Eso sí sería algo que la gente quiere, algo que castigue a los políticos, sobre todo esos que van para donde el barco los lleva, que se acomodan en cada elección y que siempre son los mismos que se benefician de sangrar a la economía del país.
Más allá de que alguno de los participantes haya ganado, quien pierde es el ciudadano, porque gane quien gane, el elector sigue sin ser representado.





