Por Rubén Díaz Avelino
El relleno sanitario de Chiltepeque, que se localiza dentro de la junta auxiliar de Santo Tomás Chiautla y que depende del gobierno municipal de Puebla, a cargo de Pepe Chedraui, representa un riesgo de hantavirus, debido a la contaminación y la generación de lixiviados que escurren a cielo abierto en esa demarcación.
La operación del tiradero, es gestionado por el Organismo Operador del Servicio de Limpia del municipio de Puebla, el OOSL es un ente descentralizado bajo la administración municipal de la capital.
Esto viene a cuento porque el hantavirus que provocó pánico mundial por los casos que se registraron en un crucero que salió de Argentina, revela que, en un tiradero de ese país, los roedores pululan, y la orina y desechos de los mismos, quedaron expuestos y fueron alimento de pájaros, lo que detonó el origen del contagio en el paciente cero, quien fue el primero que falleció al igual que su esposa, ya en dicho crucero.
El brote de hantavirus encendió las alertas sanitarias internacionales este mismo mes, tras detectarse en un crucero que viajaba de la Patagonia, Argentina, a Islas Canarias, en España.
El tiradero de Chiltepeque tiene los mismos factores, y es peor, porque incluso algunos activistas demostraron en las últimas semanas y días, que hay lixiviados que se ven a plena vista y están a cielo abierto.
En dicho tiradero, pululan cientos de perros callejero que se alimentan de los desechos, también hay miles de roedores y hasta aves que descienden para alimentarse, obviamente es un coctel negativo que puede en determinado momento provocar un peligroso foco de infección, y los más grave es la posibilidad de dicho rotavirus.
Lo anterior revela que existe una muy mala y deficiente gestión de dicho tiradero, y aún cuando el presidente municipal, Pepe Chedraui, ha sido alertado por activistas de la grave contaminación, y por lo mismo un alto riesgo de contaminación, simplemente no hace nada y poco le importa esta situación.
Hay que recordar que el relleno sanitario de Chiltepec, fue inaugurado en el año de 1995, es decir, ya tiene una antigüedad de 31 años, entonces era presidente municipal Mario Marín Torres.
Dicho proyecto estaba diseñado para una vida útil de 10 años, pero por necesidad de la ciudad y el crecimiento poblacional acelerado, dicha vida útil ha sido extendida y actualmente cuenta con otros cinco años de capacidad de vida útil.
Pero las condiciones en que actualmente se encuentra el relleno, el riesgo es mayúsculo. Los peligros que afronta, se ven en los daños existentes.
Varias voces de activistas, algunos genuinos y otros con ánimo de encontrar publicidad, han alertado la alarmante realidad que se vive en Santo Tomás Chautla.
Hay que tomar en cuenta, que el rotavirus al que hacemos referencia, se genera y propaga principalmente mediante la vía fecal y oral; el virus está presente en las heces de los roedores, y se puede propagar por los perros o las aves, que en sus recorridos pueden llevar a otros sitios el contagio mediante manos, alimentos, agua y posiblemente algunos objetos y uno de los contagios más recurrentes es a niños menores de cinco años.
El virus sobrevive horas en manos y días en superficies, y en las cercanías de dicho relleno, también hay personas que buscan desechos reciclables para comercializarlos y tener una forma de ingreso y subsistencia.
Y en este contexto, la forma en que gobierna Pepe Chedraui, que es por mucho, el peor alcalde en lustros, el peligro es del tamaño de la ineficiencia de este muy mal gobernante que cobra muy bien como presidente municipal de la capital poblana.





