La ministra Norma Piña le ha dado dignidad y honor a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, no es casualidad que sea una mujer quien dirige una de las pocas instituciones del país, con elevada solvencia moral, institución que estuvo en riesgo de caer en la anarquía que priva en el país.
Y es que, en tiempo de canallas, la verdad, la justicia y el respeto por la ley adquieren una importancia que se reconoce incluso más allá de las fronteras del país.
Hace unos días, la presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, logró el merecido premio de Derechos Humanos 2023 que otorga la Asociación Internacional de Mujeres Juezas.
Y no es casualidad.
Al recibir tan máxima distinción, Norma Piña dijo: Y aquí abro comillas.
“En momentos como los que vivimos en nuestras latitudes, ante la zozobra por la fragilidad de lo ganado, este año nos llevamos también la seguridad de que estamos juntas haciendo un frente común por la defensa de la constitucionalidad democrática en nuestros países; por la defensa de la independencia y la autonomía judicial como baluartes de nuestras libertades”
Cierro comillas.
Las palabras de Norma Piña alumbran la oscuridad y ofrecen una posibilidad y ferviente esperanza, de que la agresión y la intensión de quienes buscan gobernar con miedo e impunidad, puede llegar a su fin.
Los tiempos de anarquía que se viven con talante autoritario, las batallas que ganen los ciudadanos son un buen principio para recuperar al país de una perversa destrucción.
La ministra llegó a la presidencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, justo cuando esa institución estaba en el más grave riesgo de la historia del país, iba a ser dirigida por una plagiaria protegida por el poder, por la impunidad y por la amarga sombra de la corrupción en su entorno.
Los círculos de amistades se construyen a partir de afinidades, el circulo de la ministra Yazmín Esquivel es un entorno de corrupción, y a pesar de tanto poder e impunidad, no pudieron secuestrar la máxima tribuna del país.
El INE no sucumbió completamente como se planeaba en la mente más perversa.
El INAI sigue en riesgo, pero existe una posibilidad de que se salve, hay que tener talante de dictador para apoyar los intentos de despojar de estas instituciones a los ciudadanos.
Y lo malo, es que, en tiempos de canallas, los obedientes y seguidores, con tal de seguir en el poder, apoyan incluso la destrucción de instituciones nobles.
Aún hay esperanza de que la pesadilla no logre más destrucción, pero no sólo corresponde a los políticos de oposición impedir este tipo de intentonas, es una oportunidad, una responsabilidad y una obligación de los ciudadanos impedir que el país termine en una dictadura que nadie quiere.
Aún hay tiempo.
Es urgente actuar e impedir la destrucción de la nueva y peor mafia del poder que busca destruir al país para garantizarse impunidad.
Es cuánto.







