El triunfo electoral de Claudia Sheinbaum como la primera presidenta de la República, no es sólo una victoria electoral, significa un compromiso y una responsabilidad de dimensiones nunca antes necesarias para el país.
Deberá conducir por buen camino lo que funciona bien y revisar y enderezar lo que funciona mal, y es mucho lo que tiene que ponerle su sello personal, como decimos aquí, su estilo personal de gobernar, y debe ser ella quien gobierne, nadie más.
Ya dio muestras, y lo dijo ella misma, de que habrá que escuchar a la oposición, y que su mayoría absoluta para modificar y cambiar lo que quiera, no será una aplanadora ni funcionará a base de caprichos.
Su primera declaración como virtual presidenta, calmó los mercados financieros, que se alteraron con un arranque político e inmaduro de Nacho Mier en el sentido de que van sin chistar por el Plan “C”.
El arrebato político de Nacho Mier, da pavor a los mercados financieros, y tuvo que salir Claudia Sheinbaum, a dar tranquilidad.
Cuando ganó la presidencia de la República Andrés Manuel López Obrador, el y sólo el tenía el derecho y la obligación de gobernar, y así lo hizo.
Ahora es el tiempo de Claudia Sheinbaum y como el mismo lo prometío muchas veces, al terminar su sexenio, Obrador tiene que irse muy rápido a su rancho y ahí debe permanecer a huevo.
En Puebla, tanto Alejandro Armenta, como gobernador electo, como Pepe Chedraui, como presidente municipal electos, también adquirieron un fuerte compromiso, en el caso de ambos, dan seguridad y tranquilidad, y ambos coincidieron en abrir ventanas de comunicación política con la oposición y grupos sociales, no tienen necesidad de hacerlo por sus aplastantes victorias, pero habla bien de ellos, de su alto sentido de solvencia política y madurez.
Así será.
Nobleza obliga.
En donde se prendieron los focos rojos con la vitoria de Guadalupe Cuautle como presidenta municipal, es en San Andrés Cholula, donde el aún alcalde Edmundo Tlatehui ha permitido casos de corrupción como el de la Sindica Felicia Jaramillo, el esposo le hereda a la esposa un municipio con casos de impunidad, con desinterés por los ciudadanos y sin responsabilidad social de gobernar para todos.
Y es que son muchos los negativos que han hecho de ese municipio, un barco sin destino, una ciudad a la deriva.
No es casualidad que hace poco las fuerzas federales desmantelaran un narcolaboratorio de drogas duras en donde fabricaban dulces con fentanilo para regalarlo a niñas, niños y adolescentes para inducirlos al consumo de drogas.
El gobierno del estado ya tiene una lupa muy grande en ese municipio, que bueno, que necesario y urgente es que esa demarcación sea observada con ojos de cirujano.
Muy pronto, en la Secretaría de Gobernación y en el Congreso del Estado, sabrán la forma en que una activista ciudadana de San Andrés Cholula, ha sido reiteradamente maltratada, es víctima de acoso y de violencia institucional.
Apuesto, doble contra sencillo, que no habrá impunidad.
De nuestra cuenta corre.






