Por Rubén Díaz Avelino
En Morena, ya trazaron la ruta que posiblemente lleven las internas para tener a un candidato o a una candidata.
Por un lado, está la ahora ex secretaria de Deporte y Juventud, Gabriela “La Bonita” Sánchez, y por otro lado el corrupto contumaz Pepe Chedraui.
Ambas posibilidades de candidaturas son extremadamente opuestas.
La Bonita representa juventud, frescura y una verdadera diferencia porque es una mujer que viene de la cultura del esfuerzo, que luchó, literalmente por abrirse paso en un mundo de violencia y agandalle.
La Bonita tenía que decidir, literalmente, si compraba alimentos o utilizaba las pocas monedas que tenía para pagar sus pasajes para ir a la escuela o al trabajo.
En verdad, se enfrentó a la vida como madre soltera, y aprendió a boxear, porque era la única manera de defenderse primero, y de salir adelante después.
Por otro lado, está el corruptazo de Pepe Chedraui, un individuo marcado por el fracaso de su gobierno, los abusos y los excesos, cometidos desde una zona de confort, desde el poder, el oportunismo y tráfico de influencias a la sombra del poder.
Chedraui pertenece al mundo del agandalle y la violencia política.
Chedraui sólo tenía como máxima preocupación comprarse una casa en Houston, Texas o en Puebla, invertir en millones de pesos o en millones de dólares.
Las preocupaciones de Chedraui, es hacer negocios desde el poder, o con narcos, todo, al amparo de la impunidad.






