Seis presidentes municipales y ex alcaldes operaron una quinta columna impulsada por el secretario general saliente, Jaime García Roque para proteger intereses creados, de grupo y posibles fraudes cometidos en las tres últimas administraciones y de paso violentaron la autonomía sindical y libertad de la determinación electoral de las y los profesores.
En las elecciones magisteriales de las secciones del SNTE 23 y 51, evidenciaron que literalmente existió un fraude del que están conscientes las cabezas de las planillas, que en el caso de la sección 51, fue una operación electoral descarada en la que el gobierno de Sergio Salomón Céspedes Peregrina, deberá desmarcarse públicamente, pero también deberá de exigir una investigación.
Evidentemente, funcionarios medios del gobierno del estado intervinieron para forzar el establishment de la cúpula magisterial que impide el cambio seccional para evitar que se descubran los multimillonarios negocios que se realizan desde el poder sindical que lejos de representar a las y los trabajadores de la educación, se ha convertido en un cártel sindical de un modelo de negocios ilícitos.
La intervención de las autoridades municipales en las elecciones del SNTE 51, hasta ahora, son de los municipios de Chignahuapan, Zacatlán, Huauchinango, Tehuacán, Teziutlán, y Tlatlauquitepec, además de ex alcaldes, como el de Nopalucan, Rogelio Roque Torres.
Pero también hubo mapaches profesionales, ex ediles de los municipios citados, quienes operaron con recursos de procedencia desconocida, dineros que tienen sólo dos orígenes; del crimen organizado, de las propias arcas municipales, o de ambos, que, en cualquiera de los casos, o combinados, se trata de delitos flagrantes, tanto del fuero común, como del fuero federal.
Alfredo Gómez Palacios, lejos de sentirse el ganador, debe de asumirse como el próximo secretario general que, junto con sus padrinos, los tres anteriores exsecretarios, el responsable de una posible división histórica.
Los resultados, seguramente fraudulentos, con compra de voto presión y extorsión laboral, lejos de legitimarlo como próximo secretario general, lo marcará en la historia del sindicalismo magisterial poblano, como el individuo que, en su loca ambición por el poder y el dinero, representa la semilla de la división y la erosión magisterial.
No deberán pasar horas o días en que la presunta, pero fraudulenta victoria de Gómez Palacios, pueda ser abollada por el repudio de la base magisterial.
Los agremiados tienen la oportunidad de fortalecer su repudio a un candidato descaradamente oficialista, que empezará su gestión el próximo sábado, pero será ilegitimo y quien sabe si termine su responsabilidad de cuatro años.
Echen sus apuestas, yo voy doble contra sencillo que los resultados que arrojó esta elección harán historia, por la fractura que deberá venir en la sección del SNTE 51.





