El mundial de futbol ya está aquí, pero lejos de unir a una región económica mundial como es México, Estados Unidos y Canadá, pareciera generar división y distancia.
Y en México, en donde arrancará el Mundial de futbol, la división es aún mayor.
Y es que, en vez de una fiesta, la llegada del mundial a México, es un verdadero caos.
Lejos de generar fiesta y alegría, el mundial que nos toca, sólo está generando encono, división, esclerosis social múltiple y un enfrentamiento político interno y externo, como nunca antes se había visto.
La noticia del mundial tiene cuatro años, es decir, tuvo cuatro años para prepararse en el aspecto social y político, pero el gobierno federal, lejos de solucionar los problemas sociales para evitar que estos florecieran, lo que en realidad hicieron fue profundizarlos.
La división que empezó el obradorismo desde el primer día de su administración en el sexenio pasado, empieza a cobrar factura, la actual administración, muy lejos de solucionar lo que su antecesor le dejó como una herencia maldita, sólo acentuó las diferencias.
Las obras que debieron terminarse por lo menos hace, cinco meses, aún no culminan, aún cuando y ya las hayan inaugurado.
Y luego, el hecho de que la presidenta Claudia Sheinbaum no acuda al estadio el día de la inauguración, en el país que gobierna, es una señal que revela que las supuestas encuestas, la narrativa y el discurso que presume aceptación del 75 por ciento o más, son pagadas y alteradas. La presienta revela sin hablar que ya no tiene el control del país.
La propia presidenta, al rechazar su presencia en el mundial, reconoce que no tiene aceptación, que el país se encuentra mal y que la bandera de la victimización, sólo han sido un mensaje fallido.
Y si a esto le agregamos la situación que seguramente se tornará muy difícil con protestas, manifestaciones y lo que resulte tras el secuestro institucional y gubernamental del zócalo, pues la verdad es que se puede esperar lo peor sin ser agorero de las desgracias.
Creo que la narrativa de narco, también cobra facturas, y ahí están las madres buscadoras, los maestros, y temas como la inseguridad y violencia que han generado mucho descontento social, ya hacen de este, el peor mundial para el país.
Todo esto es porque en realidad, el gobierno federal no tiene consenso.
Y si le sumamos que uno de los dos países con los que se comparte “La Fiesta del futbol”, acusa a la cúpula del grupo en el poder como narcos, pues la verdad es que como hemos señalado aquí, todo se encuentra en la frontera del caos.
Si al gobierno federal se le sale de las manos esta situación, aunado al problema con Estados Unidos, las elecciones que vienen, serán como las del pasado domingo en el estado de Chihuahua, en donde un partido que era un cadáver político, les ganó por carro completo, pero no por el PRI que es el que ganó, sino por Morena, por el encono que ha generado y que ya no tiene marcha atrás.
Así, ninguna batalla en ningún terreno, ni victimizándose, se le va a poder ganar a Estados Unidos.
Que ruede el balón y luego las cabezas.





