Por Rubén Díaz Avelino
Más burócratas, son más “moches” para Chedraui y Gonzalo Juárez
Si el Ayuntamiento de Puebla capital ya tenía una burocracia muy inflada y abultada con 8 mil 395 plazas, ahora tendrá 8 mil 545, es decir, 150 burócratas más y con esto, la nómina crece en 136 millones de pesos por año en el capítulo mil de la nómina.
El aumento de la nómina no se justifica por ningún lado o forma que se quiera ver.
Sólo se explica, que los nuevos burócratas, le dan un «entre» de 50 a cien mil pesos al alcade y al dirigente sindical, por plaza.
Y eso es porque el trabajo de los burócratas no se refleja en servicios públicos, el talón de Aquiles de Pepe Chedraui; no es sólo uno, sino varios, por no decir en todos los servicios públicos.
Veamos: el tema de los baches se ha superado por el trabajo que realiza en Puebla Capital el Programa Permanente de Mantenimiento que realiza Israel Pacheco.
Es decir, el Gobierno del Estado le hace el trabajo al Ayuntamiento de Puebla.
El aumento de plazas y de la nómina del Ayuntamiento de Puebla, será a partir del 1 de enero de 2026, y sobre todo, serán puestos de confianza, y la nómina se infla innecesariamente porque estos puestos son de primer a cuarto nivel, van desde directores subsecretarios y jefes de departamento.
Eso no es otra cosa que los nuevos cargos, estarán específicamente dedicados a iniciar los trabajos anticipados de la campaña pueril de Pepe Chedraui para preparar su intento inútil por reelegirse.
En otras palabras, es un desvío de recursos por 136 millones de pesos anuales para temas electorales ocultos del alcalde, y esto es porque intenta recuperarse del repudio que los habitantes tienen hacia el edil, incluso en su propio partido, Morena, en donde el rechazo a que nuevamente se postule es mayor.
Incluso, su propio cabildo sabe que la reelección está en riesgo, por eso y por las dádivas que el presidente municipal les otorga por debajo del agua, los regidores apoyaron cambios administrativos y respaldaron la obesidad de la burocracia y el incremento de la nómina, en detrimento de los ciudadanos contribuyentes, quienes son los que al final pagan el salario del alcalde inútil y su inútil burocracia.
En realidad, este incremento de burócratas y de nómina, no es otra cosa que una extorsión al erario.
Pepe Chedraui actúa como la cabeza de una red criminal desde el ejercicio del poder.
Y en esta estratagema, el pírrico Gonzalo Juárez Méndez, dirigente del Sindicato “Benito Juárez” del Ayuntamiento de Puebla, juega un papel importante.
Su papel, de dejar hacer y dejar pasar, no es otra cosa que complicidad y lambisconería con costo al erario por No impedir que haya nuevas contrataciones de confianza, cuando el sindicato que es su negocio personal, y aún así debería de manifestarse en contra, o por lo menos exigir que la mitad de las nuevas contrataciones, sean para plazas para nuevos sindicalizados, pero como el buen comparsa que es, acepta este abuso de poder de su compinche, el edil, el gustoso delincuente de cuello blanco.
Ya todos lo saben, Gonzalo Juárez es un ardid; mañoso, astuto y sagaz. Corrupto completo por los beneficios de líder sindical que en más de siete años se ha enriquecido de la forma más corrupta que pueda imaginarse.
Juárez Méndez es comparsa porque mediante sus buenos oficios de líder charo, recibe al menos 4 millones de pesos al año bajo el concepto de apoyos para eventos sociales, cívicos, deportivos y culturales para los sindicalizados, pero la verdad es que ese recurso que no transparenta, porque es de origen federal y estatal, se lo queda completo.
Y es que Juárez Méndez no rinde cuentas por el concepto referido, porque es comparsa del alcalde Pepe Chedraui, y Pepe Chedraui, es comparsa del dirigente sindical, una ecuación de corrupción infernal.
Al final, son dos criminales descarados, que se benefician de una nómina excesiva que no se ve en beneficios para la ciudad, un daño para las poblanas y los poblanos.
Con esta burocracia obesa, sólo se duplican funciones, y lo único que aumenta exponencialmente, son las “Horas Nalga”, y me dan la razón Chedraui y Méndez, porque lo que van a llegar a hacer los beneficiados de la obesidad de la burocracia, es sentarse y no hace nada en un municipio que en realidad no trabaja.
No le extrañe que las nuevas plazas sean destinadas al Cabildo, a la Secretaría General del Ayuntamiento y a la Sindicatura, ejes del intento infantil del edil para reelegirse; áreas que, en realidad, funcionarán como avanzada electoral.
Tampoco le extrañe que en las principales calles de la ciudad aumente el comercio informal, porque el ambulantaje, es en realidad, la caja chica del presidente municipal.
Y el sindicato del líder charro, Gonzalo Juárez Méndez, calla y no exige plazas para sus esquiroles, porque Pepe Chedraui le sigue solapando la falta e transparencia de los recursos de origen público que recibe por el concepto de eventos culturales, cívicos, deportivos que se los queda, como un beneficio y una extorsión delictiva formal e institucional para enriquecerse personalmente como el delincuente contumaz que es, con toda la desfachatez, soberbia e impunidad que le caracteriza y que el edil Pepe Chedraui complace porque es su tonto inútil.
Y con esto, la nómina crece en 136 millones de pesos por año en el capítulo mil de la nómina.






