Por Rubén Díaz Avelino
El año anterior y éste en el que ya vamos en el segundo mes, no han sido buenos para la clase trabajadora, hubo un momento en la actual administración en que se le dio importancia a la fuerza laboral, cuando Abelardo Cuéllar estuvo al frente de la Secretaría de Trabajo.
Pero una vez que el fallecido y aún recordado por temas más negativos que positivos, Miguel Barbosa Huerta lo despidió por no prestarse a torcer la ley, la cosa se puso fea para los trabajadores con la llegada de Gabriel «Gabriela» Biestro.
Por esa razón, el año anterior y lo que va de éste, son muchas las situaciones adversas que enfrenta la clase obrera, y luego con los sindicatos que no los representan, mucho peor.
Sólo los agremiados de los sindicatos de AUDI y Volkswagen, y si acaso de Mondelez, antes Chiclets Adams, han tenido buenos incrementos y logros sindicales.
Pero en el caso de los burócratas al servicio de los poderes del estado, este es el tercer año que ni les aumentan ni les permiten la revisión salarial, una situación de abuso e insensibilidad.
En el caso de los trabajadores del Ayuntamiento de Puebla, son más de siete años que su dirigente Gonzalo Juárez Méndez les esquilma impunemente las cuotas, se ha enriquecido y la autoridad ha terminado como cómplices de los abusos a los trabajadores. El lado más oscuro de la actual administración de Eduardo Rivera quien parece proteger al compadre, en vez de sus trabajadores.
Vaya, ni en la BUAP están bien, mire Usted, que darles un aumento del cuatro por ciento, el pasado fin de semana, casi en secreto, mísero incremento para los trabajadores universitarios, no es como que un asunto de buen corazón por parte de la máxima casa de estudios. Eso sí, la clase dorada tiene una nómina envidiable, los nuevos ricos.
Y a esto ya ni le agregamos que en la Junta Local de Conciliación y Arbitraje hay al menos unos 35 mil expedientes sin justicia laboral, pues creo que comprendemos porque muchas otras cosas andan mal, muy mal.
Todo esto es un abuso de poder colectivo, una insensibilidad, una agandalle de quienes se benefician del trabajo de la gente a cambio de injusticias que se cometen un día sí y el otro también
Qué barbaridad, que asquerosidad, que vergüenza es todo esto para Puebla y los poblanos.
Es cuánto.





