Sergio Salomón Céspedes fue ubicado como el tercer mejor gobernador del país, y no es casualidad.
Ya lo hemos dicho aquí en alguna otra ocasión.
Su estilo personal de gobernar le imprime un sello distinto en lo que va de sus dos años de administración.
Para ser un gobernador de siete meses, es un buen punto.
La empresa FactoMétrica, realizó la Encuesta de Opinión Ciudadana Gobernadores de México 2023.
El gobernador de Yucatán, del PAN, Mauricio Villa Dosal en el primer lugar, y en segundo al mandatario de San Luis Potosí del PVEM, José Gallardo Carmona del PVEM; en el último lugar quedó Cuauhtémoc Blanco, de Morelos.
Que Sergio Salomón se ubique en el tercer lugar de los gobernadores mejor avaluados del país es un mérito.
También es un logro, y es una apuesta que quizá es no se propuso.
También hay que reconocer que después de que Puebla tuvo un gobernador como Miguel Barbosa Huerta, o Rafael Moreno Valle, no es tan difícil que Sergio Salomón sea mucho mejor en el arte de gobernar.
Para que Sergio Salomón tenga un cierre con un mejor enfoque, debe de instruir al bueno para nada de su secretario de Trabajo, Gabriel Biestro, que se ponga a trabajar.
En la Junta Local de Conciliación y Arbitraje, Moreno Valle recortó a la mitad el personal para obstruir la justicia laboral a los trabajadores, con el perverso objetivo de afectar a miles de trabajadores, Barbosa hizo lo mismo.
En consecuencia, a la fecha, el déficit de personal aún es del 50 por ciento o más.
Aún hay 37 mil demandas en rezago.
Hay casos que los trabajadores ya ganaron sus demandas, pero en dicha Junta, aplazan la entrega, aún cuando los actores de las mismas recurren a amparos federales para obtener justicia.
Sergio Salomón debe terminar con la mafia que existe en este sector, en donde el mismo gobierno del estado, municipios y sindicatos son los principales deudores laborales con hambre y sed de justicia.
Esa es la asignatura pendiente del gobernador; no le costará trabajo terminar con el rezago, que a la velocidad que va, harán falta 22 años para que todos y cada uno de los trabajadores tengan acceso a la justicia que tanto afecta y preocupa a ellos y a sus familias.
Es la hora de que la voluntad política del gobernador, traduzca, con ferviente esperanza, en realidad ese sueño de justicia laboral.





