El diputado local y hasta el día de hoy líder del Congreso del Estado, Sergio Salomón Céspedes Peregrina, logró el consenso de los integrantes del legislativo para ser nombrado por unanimidad como el próximo gobernador, en sustitución del extinto Miguel Barbosa Huerta.
A Céspedes Peregrina se le reconoce como conciliador, sin fobias, filias o exabruptos ni actitudes autoritarias, que sí caracterizaron a los gobiernos del otro extinto a buen recaudo, Rafael Moreno Valle y el ahora también fallecido Miguel Barbosa Huerta.
Nadie puede negar que el nuevo gobernador militó en el PRI, fue morenovallista y finalmente morenista, pero no de los radicales, y representa una escuela de empuje para políticos de la región de Tepeaca, donde fue presidente municipal y también diputado por ese distrito.
Algo a destacar es que lejos de lo que se esperaba, al menos en mi caso, es que no se iba a seguir la legalidad ni la institucionalidad, pero debo confesarlo, me sentí sorprendido, afortunadamente de que se haya seguido la ley en esta decisión en momentos tan difíciles para la institucionalidad y el estado.
Es un voto de confianza debido a que también es visto como sencillo y humilde y hasta humanista.
Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas.
El nuevo gobernador, deberá contribuir a que se despejen dudas sobre decisiones desafortunadas y hasta negligentes sobre la logística de reacción de funcionarios y allegados en la atención primaria respecto de la salud del exgobernador Miguel Barbosa Huerta, las que presuntamente impidieron una atención adecuada, oportuna y eficiente.
Para el nuevo gobernador será necesario tomar decisiones importantes y sustantivas que pasan necesariamente por algunos cambios en el gabinete y una comunicación social política y eficiente que contribuya a un buen gobierno, y no, como se hizo en estos cuatro años, de amiguismo y hasta de chisme que provocaron que se generaran tantos como innecesarios frentes que provocaban problemas, en ves, de encontrar soluciones.






