Por Rubén Díaz Avelino
El municipio de San Andrés Cholula está a punto de una situación social grave, derivada de omisiones graves, escándalos, corrupción y complicidad en la que los funcionarios han encontrado un negocio de oro en el crecimiento poblacional de esa demarcación.
Lo peor de esto, es que el aumento acelerado de fraccionamientos, es alentado por la pasividad e ignorancia de la presidenta municipal Guadalupe Cuautle, alías “La Lupe”, quien sabe de la corrupción de sus funcionarios, a quienes solapa porque es igual que ellos.
El de San Andrés Cholula, es un gobierno, completamente corrupto y el municipio es un municipio sin ley.
Traen la corrupción en los cromosomas, su venas tienen más corrupcón que sangre.
Y esto no es nuevo, y tampoco es casualidad.
Ya tiene meses que detonó un escándalo en el fraccionamiento Vistas del Ángel, que refleja el desorden institucional y la falta de límites del actuar de los funcionarios.
La corrupción en San Andrés Cholula, es la escuela que siguen todos los funcionarios y que imparten como maestros de la corrupción, la propia presienta municipal, La Lupe Cuautle, y el Consejero Jurídico, Raúl Sánchez Betanzos.
El problema de este par, marionetas del expresidente municipal, Edmundo Tlatehui Percino, ya no es que sean corruptos, sino que son descarados y cínicos.
En San Andrés Cholula, las normas de propiedad en condominio, no existen, las decisiones las toman a su antojo, a conveniencia y de acuerdo al moche que reciben, del bando o grupo al que pertenecen.
En San Andrés Cholula, se han multiplicado los problemas vecinales, la convivencia en este municipio se ha tornado violenta, debido a la pasividad del municipio, y ante la ausencia de reglas, normas y leyes, simplemente, porque la autoridad municipal no existe.
Antes, en San Andrés Cholula, Raúl Sánchez Betanzos era el cacique de la corrupción, ahora también lo es el Síndico municipal, Raúl de los Santos Jiménez y el Secretario de Gobernación, Jesús Parra Vera.
Y de ahí para abajo, todos y todas son inmensamente corruptos, incompetentes, cínicos y valemadristas, y algo coincide en ellos, son completamente ignorantes y corrientes.
Incluso, en los lugares en donde viven todos los que trabajan en el municipio, utilizan el municipio a su favor para resolver diferencias; peor aún, participan y toman parte de asambleas e ignoran impugnaciones de las mimas, siempre a su favor.
En los clusters y polos de crecimiento de fraccionamientos, realizan obra y generan inversiones, incluso colocan servicios de primera, pero en San Andrés Cholula, no todo es nuevos fraccionamientos, hay calles y colonias, en donde no existen los servicios y simplemente se niegan a dotar drenaje, pavimento, banquetas y otros servicios municipales, porque ya sentada en su muy ancha silla de la opulencia, para la presidente municipal, La Lupe Cuautle, hay ciudadanos de primera y de segunda.
Los de primera son los que pagan el predial de los nuevos fraccionamientos, los de segunda, son los habitantes que siempre han tenido familia y arraigo en San Andrés Cholula, las familias originales son extranjeras en su propia tierra, son marineros en tierra.
La situación es tan grave, que incluso ya existen casos documentados en la palera Comisión Estatal de Derechos Humanos de Puebla.
Es urgente poner una lupa por los conflictos sociales que están a punto de estallar en San Andrés Cholula.
Y en todo esto, la responsabilidad es de la administración municipal, incapaz de resolver conflictos y disminuir el tono de los conflictos sociales para que no escalen.
No. Todo lo contrario.
Afortunadamente, en la medida que esta espiral de ingobernabilidad crece, el costo político para La Lupe Cuautle y su grande y ancha silla de la zona de confort, también.
Quizá por eso, en el Partido Acción Nacional, la ven como el fuego amigo del blanquiazul, tal y como Morena ve a Pepe Chedraui en la capital poblana.






