Por Rubén Díaz Avelino
Ernesto Ruffo Appel fue el primer gobernador de oposición en llegar mediante las urnas en México, en 1989, en Baja California.
En esos tiempos en que Carlos Salinas de Gortari era un presidente que ganó en unas elecciones muy cuestionadas, pero el inicio de la transición mexicana.
En ese tiempo, también se planteaba el entonces llamado Tratado de Libre Comercio de México, Estados Unidos y Canadá.
Sin embargo, México, considerado en ese tiempo como una dictadura perfecta, como bautizó el escritor peruano Mario Vargas Llosa.
Los panistas festejaban la primera victoria opositora, el PAN.
El resto de la oposición y algunos grupos internos del expartidazo, el PRI, consideraban que se trataba de una concertacesión.
Sea como sea, se inauguraba la llegada de la oposición al país, luego vino Guanajuato y otros estados, porque era un equilibrio de poderes que exigía la democracia y la firma del TLC, para generar confianza, sobre todo de Estados Unidos, de que los nuevos socios podían confiar en el país.
Ernesto Ruffo ha sido diputado y senador, y recientemente empresario, pero no ha dejado de ser el símbolo de la democracia en el país.
Como haya sido, ahí empezó a dejar de ser México, gobernado por un partido único.
Pero hay muchas dudas.
Si Ernesto Ruffo, cometió delitos, pues que pague, faltaba más.
Pero al parecer Ruffo es señalado como responsable del huachicol, como si el fuera el líder nacional de este tipo de delitos, pero sólo es accionista minoritario de la empresa Ingemar.
Lo quieren presentar como si fuera el eje central de ese conjunto complejo de operaciones delictivas.
Y el Rocha?
Y Marina del Pilar?.
Y Américo Villareal?
Y Alfonso Durazo?
Y el nuevo multimillonario Rafael Marín Mollinedo, encargado de Aduanas?
Y Sergio Carmona, el Rey del Huachicol, nadie lo investigo, y ni siquiera han investigado quien lo mato.
Gobernadores señalados por ganar y aliarse con el narco.
Si esto es una cortina, y la búsqueda de un equilibrio en el que se pretende hacer parecer que todos delinquen y que haya equilibrio en los señalamientos, como una cortina de humo, el tiro les va a salir por la culata.
Ya un juez negó la orden de aprehensión, pero una nueva jueza, Alejandra Ramírez de la Vega que llegó mediante las elecciones del acordeón, lo que genera más dudas.
Quizá no hacia falta fincarle delitos, quizá sólo hacia falta una jueza del acordeón que se prestara a esos enjuagues.
Y porque no hay detenidos el huachicol fiscal de más de 750 mil millones de pesos.
O del huachicol institucional que se trata de la ordeña directamente de Pemex, en donde hay un desfalco de energéticos que puede llegar a sr igual o más grande que el huachicol fiscal.
Lejos de que sea un caso de justicia, más bien se parece a un ardid para distraer la atención.
Parece una estratagema para que ya no se hable de los narcopolíticos.
Resulta raro que, en 40 años, Ruffo no haya recibido un señalamiento legal, pero como dice el lugar común, en política no hay casualidades.
Ya hace unos meses, este personaje logró aclarar que no había cometido delito alguno.
Esto, en vez de hacer ver que se trata de un juicio legal, más bien parece un juicio político anticipado.
Esto, más que justicia, genera dudas.
El mensaje no parece ser solamente para el PAN, sino para el partido Somos México, en donde Ruffo es consejero, pero siguen siendo militante del PAN.
Esto supone que, con Ruffo detenido, ya no habrá ni huachicol fiscal ni el huachicol institucional derivado de la pérdida de casi 50 mil galones de petróleo de Pemex y sus derivados.
Y de la refinería ilegal en Nuevo León, aún no hay detenidos, y las cabezas son dos socios de menos de 40 años que desde el año 2018, cuando crearon una empresa, y son multimillonarios, nada se dice de ellos.
Del huachicol fiscal hay dos detenidos, los hermanos que son vicealmirante y contraalmirante, pero a poco ellos tenían el poder de mover todas las estructuras gubernamentales para facilitar este flagelo que se reveló con el buque tanque de Altamira.
El caso suma ya 12 asesinatos ligados a ese tema, y no se ha hecho nada.
La pretendida justicia con Ruffo Appel parece crear más dudas que certezas.
Una verdadera vergüenza.
No suena lógico, suena metálico y suena corrupto.






