Foto tomada de El Popular
La marcha del orgullo LGBT+ tiñó de colores las calles de la capital poblana, en donde todos los gritos se sintetizaron en una demanda añeja, respeto, políticas públicas favorables y justicia frente a los delitos de odio en el estado.
Participaron diversas asociaciones, pero la unanimidad fue de algarabía y de protesta, de canto y de silencio, y de exigencia de seguridad con respeto a los derechos humanos.
El contingente inició en el bulevar 5 de Mayo y 31 Poniente, para llegar al zócalo de Puebla, donde se realizó una gran concentración, por momentos organizada, y por momentos desorganizada, pero nunca perdieron el objetivo, visibilizarse para empoderarse.
Lamentaron que en pleno siglo XXI, con cambios de gobierno, de modelos de estado y de políticas públicas, la deuda hacia su comunidad siga vigente y con rezago en las garantías públicas y en la justicia.
La comunidad LGBT*, está politizada, pero sobre todo consciente de que ya no son una minoría, pero aún no les hacen caso las autoridades locales, ni los legisladores en funciones, por lo que pidieron a las autoridades de los tres niveles, las actuales y las próximas, y a los integrantes del próximo poder legislativo local, trabajar para todos en un esquema de inclusión, no de exclusión.





