Por Rubén Díaz Avelino
El festín de las ejecuciones, de los desmembrados y de los embolsados sigue sin parar en el municipio de la capital poblana, y no es casualidad que se den este tipo de hecho de la máxima expresión de la violencia si tomamos en cuenta que quien está al frente del gobierno de la capital, es ni más ni menos que el delincuente de cuello blanco llamado Pepe Chedraui.
Y es que Pepe Chedraui no puede garantizar la seguridad en la capital poblana, pero tampoco tiene los arrestos de presentar su renuncia.
Aún no empezaba el día, cuando vecinos de la junta auxiliar San Sebastián de Aparicio, detectaron los restos de los cadáveres de dos personas, esto fue a las 05:00 horas en las calles Gólgota y Francisco I. Madero, en la colonia Jorge Obispo.
Sólo unas horas antes, las dos víctimas cenaban en un puesto de antojitos mexicanos en la colonia 10 de Mayo, por el rumbo de los mercados, cuando un comando de por lo menos cinco hombres armados, los sorprendió, los levantó y se los llevaron rumbo a la calle 16 oriente, esto en un automóvil Ibiza Seat, color rojo, y otro que no ha sido identificado aún, los maleantes también se llevaron una camioneta Chevrolet Captiva en el que viajaban las víctimas.
Horas después de que fueron privados de su libertad, y los cuerpos aparecieron en la junta auxiliar referida.
Este tipo de ilícitos ocurridos en la capital poblana, parecen fáciles; lo son, sobre todo con la permisividad de Pepe Chedraui.
El día 1 de enero, otros dos hombres fueron privados de su libertad y posteriormente ejecutados.
Esto también sucedió en la capital poblana.
Entre esos levantados del 1 de enero, y los de San Sebastián de Aparicio, hubo otra ejecución en el inter, por lo que ya suman cinco ejecuciones del crimen organizado.
Y todo esto con la complacencia del presidente municipal Pepe Chedraui, quien, a pesar de su torpeza, ineficiencia y huevonería, se niega a presentar su renuncia, pues hacerlo es renunciar a los jugosos negocios que hace al amparo de la corrupción.





