Por Rubén Díaz Avelino
En el mes de agosto del 2021 Gabriel Biestro Medinilla era el flamante presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Congreso del Estado, corría la LX Legislatura en la que era amo y señor desde el 2018.
Entonces lo protegía Miguel Barbosa Huerta, quien se encuentra a buen resguardo, en la tumba, como Moreno Valle, juntos están instalados en lo peor de nuestros recuerdos.
Pero uno de esos días, de arduo trabajo haciendo leyes por el pueblo, el 2 de agosto de 2021, Biestro le dijo a Luis “N”, su chofer, entonces aún menor de edad, que fuera por la camioneta “machuchona” porque ya estaba cansado.
El joven se estacionó en el acceso del estacionamiento del Congreso, que tiene salida hacia la 3 Poniente.
Biestro subió al asiento del copiloto y le dijo, “Hay que irnos campeón”.
Y el chofer, -insisto-, entonces menor de edad, puso en marcha la unidad y salieron del estacionamiento, tomaron la calle 3 sur y en la 31 Poniente le ordenó a su jovencito chófer que se estacionara en una taquería de la 31 Poniente número 1015.
Luego de cenar, Biestro le ordenó al chico de 17 años, detenerse en un Oxxo, en donde compraron cervezas y continuaron el recorrido.
Biestro ya había consumido bebidas alcohólicas en su oficina del Congreso del Estado.
Estaba prendido, pues.
Cómo iría de pedo Biestro Medinilla, que decidió que esa noche, Luis no se le iría vivo.
Para sentirse magnánimo, Biestro le dijo a su chófer que lo llevaría a su casa, pero que antes harían una parada técnica para bajarse el pedo juntos, juntitos.
Le hizo comentarios raros, le repitió confesiones que ya antes le había hecho, le dijo al menor de edad que estaba muy guapo y que era chófer porque quería.
Incluso le insinuó que debería ser diputado, como él.
El joven sabía de la verborrea que Biestro eructaba siempre, y más si estaba pedo.
También le mencionó que estaba muy a gusto con la relación laboral, pero que no era suficiente, que tenían que caminar juntos, muy juntos, Juntitos, pues.
Luego vinieron los tocamientos, pero ni siquiera le había cantado la canción de 40 y 20 de José José para ambientar el naciente idilio.
Quizá lo que le faltó al diputado fue ponerse amoroso con su chico.
Se fue directo al bulto, y decir al bulto, es decir mucho, en este contexto en el que le estoy contando la pasión del diputado por los jovencitos.
Pero el joven “se sacó de onda” y lo mandó directo al rancho de Obrador.
A la chingada, pues.
Incluso el joven intentó defenderse a golpes.
Así terminan los tórridos romances.
Para tranquilizar a su joven, Biestro le ofreció 500 pesos para que se olvidara de lo ocurrido e hiciera como que no pasó nada.
También le dijo que era un hombre con poder, y claro que lo era, Morena estaba en la cúspide de todo, tenía picaporte con el Góber ciego, por eso Biestro se permitía uno que otro “caprichito”.
Y si, de que tenía poder, tenía poder.
Porque la denuncia que el afectado presentó en la Fiscalía General del Estado en tiempos de Gilberto Higuera Bernal, mediante un escrito en la Oficialía de Partes, en la sede de la calle 5 de Mayo y 31 Oriente, duerme el sueño de los justos.
O mejor dicho, de los injustos, pero con poder.
La copia de la denuncia fue sellada como ingresada el día 5 de agosto de 2019.
Nunca pasó nada, pero el documento de denuncia por abuso sexual sí ingresó a la Fiscalía.
Pero lejos de un castigo, poco después, Biestro fue nombrado secretario de Trabajo. Incluso el día que asumió la dependencia, fue acompañado por Doña Pelos, la tristemente célebre Verónica Vélez.
Lo que Biestro hizo con dicho joven, no fue gracioso, constituye el delito de acoso sexual y hostigamiento sexual conforme al Código Penal del Estado de Puebla.
Peor aún, se valió de una posición jerárquica derivada de la relación laboral en la que el diputado generaba subordinación, además de que el sólo cargo de diputado representaba poder, y más si era el más poderoso de los 41 diputados de la LX Legislatura en donde todos eran sus cómplices.
Fue tan impune, que tuvo la cara dura de buscar la alcaldía.
Incluso hizo una colecta para obtener dinero para la campaña de sus excompañeros diputados de bancada.
Pero sólo le alcanzó para ser uno de los regidores aduladores que apoyan al actual alcalde de Puebla, Pepe Chedraui.
Y también era, y sigue siendo amigo de otro pedófilo, el exdiputado federal Saúl Huerta, quien afortunadamente está detenido y es “LaReyna del penal”.
Las amistades y grupos de poder se construyen a partir de afinidades, y Chedraui no sólo es amigo de este pedófilo, sino que además lo protege y promociona.
Muy afines los dos.
No se si Biestro también sea amigo de Carlos Flores Lama, en una de esas sí, ya en las andadas.
Un ejemplo. Hace unos días, como Pepe Chedraui no tiene cara para ir a pararse a un evento del gobernador del estado, Alejandro Armenta Mier, mandó a su fiel escudero, Gabriel Biestro, en su representación.
Hacen falta más pruebas de esta amistad y cochina complicidad, entre Biestro y Chedraui… no creo.
Por eso digo y sostengo, que al pedófilo de Gabriel Biestro Medinilla, lo protege Pepe Chedraui.
Lo que no se, ni me consta ni sospecho, es si acaso Carlos Slim va a respaldar al Chedraui protector de pedófilos para que busque reelegirse como alcalde para 2027.
Y si lo hace, si se reelige, ahora quien será su pedófilo consentido.
Porque a Biestro le gusta verganar a sus protectores.






