Por Rubén Díaz Avelino
Diputados federales de Morena, Partido del Trabajo y del Verde alcanzaron 269 votos a favor de la reforma electoral del presidente Andrés Manuel López Obrador, pero esos números quedaron muy lejos de alcanzar la mayoría calificada, las dos terceras partes que se requerían para la enmienda, los opositores lograron 225 votos y sólo hubo una abstención.
La oposición unida en torno al rechazo del proyecto oficialista, PAN, PRI, PRD y Movimiento Ciudadano, impidió el voto de las dos terceras partes y le pusieron un alto al presidente de la República.
El objetivo de la reforma era modificar la estructura del INE, disminuir de 500 a 300 diputados y que la elección de los consejeros y de los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial fuera directo de la ciudadanía en urnas mediante elecciones generales.
Los argumentos de la oposición en el sentido de que se pretende desmantelar el INE ciudadano por el Instituto Nacional de Elecciones y Consultas, pero bajo el control del gobierno federal, se impusieron a la argucia oficialista de que el INE es oneroso e imparcial.






