Por Rubén Díaz Avelino
Los problemas en que se encuentran algunos presidentes municipales, fueron creados por ellos mismos.
Los factores de sus múltiples dificultades tienen diversas variantes. Van desde el ámbito político, al económico y social, y pasan por el comportamiento de sus funcionarios y policías.
Los alcaldes que ahora enfrentan adversidades, tienen origen en sus propios abusos y excesos, mismos que se originan en su ambición por detentar poder a su rupestre entender, ejercer actitudes autoritarias como el nepotismo y meter las manos en los recursos públicos como si fueran de su propiedad.
Un factor predominante es la obsesión que desarrollan para evitar la rendición de cuentas, y en ese contexto, beneficiar a amigos, socios y familiares en obras y negocios.
Y lo más grave y delicado, tener vínculos con el crimen organizado; con lo que caen en la narcopolítica.
Y cuando les explota un problema, lejos de reconocerlo, buscan enemigos, crean narrativas y se victimizan.
Uno de los problemas más recientes es el de San Andrés Cholula, en donde sucedió un abuso que escaló a nivel nacional, pero en vez de resolver, la mal lograda presidenta municipal, Lupita Cuautle, lo hizo crecer y no hubo alguien en su círculo político que la llevara al terreno de la prudencia y el sentido común, una frontera que ella desconoce, debido a su soberbia como estilo personal de ejercer el gobierno.
La soberbia es la hija bastarda de la estúpidez y la ignorancia.
Cuautle está enfrentada con la sociedad. Está políticamente muerta, pero nadie de su equipo se lo dice, porque ni ellos la soportan. Cuando huela a muerta (política) se alejarán de ella, la dejarán sóla y sola, caminará por las calles dciéndose a sí misma que es dueña de la razón y de la verdad.
Y si usted desea contar esta realidad, cuéntelo en voz baja, para que ella siga contando su propio cuento.
Otra que usa ese traje a la medida, es la presidenta municipal de Acatlán de Osorio, Lupita Bárcena, quien mandó de vacaciones a la prudencia y a la moral, utilizó su cargo para enamorarse de un Marino que fue enviado a cuidar la seguridad pública, no a las emociones y arranques de la alcaldesa.
Esta mujer tiene en contra al pueblo, a los maestros, a los regidores, y todos lo saben, menos ella.
Estas Lupitas…
Y cómo Lupita Cuautle, hizo y deshizo del municipio como si fuera de su propiedad, usa el dinero público como si fuera su alcancía y ejerce el poder como venganza en contra de quienes no están de acuerdo con ella.
Otro, quien debiera de estar bajo investigación de la Fiscalía General del Estado, es el presidente municipal de Amozoc, es Severiano de la Rosa Romero, alías «Márgarito».
Lástima Margarito. Está metido en muchos problemas, con vínculos con el crim en organizado, pero al parecer tiene una protección, que pronto podrá perder, porque de sus abusos ya se conoce mucho y en una oficina, donde ya cuentan con información de muchas cosas que hace, ya lo tienen en la mira.
Los carniceros de hoy, serán las reses de mañana.
No hay que olvidar al presidente municipal de Puebla Capita, Pepe Chedraui.
Este bandido de la alta opulencia y la baja moralidad, ya es una piedra en el zapato del gobernador Alejandro Armenta; son muhas las referencias en sentido negativo que el mandatario ha tenido hacia su «amigo» quien no entiénde las veces que el gober le ha ntratado de ayudar, pero la,cabeza del edil de la capital está en Houston, Texas.






