Por Rubén Díaz Avelino
Foto: Gran Angular
Las fuertes lluvias que se precipitaron sobre la ciudad de Puebla el día sábado y el viernes provocaron inundaciones que sacaron a flote la incapacidad gubernamental para prevenir ese tipo de fenómenos naturales, a pesar de que se presentan cada año y cada año es lo mismo, las autoridades de los tres niveles quedan anegadas.
En la colonia “Gregorio Ramos”, mejor conocida como La Providencia por la iglesia del mismo nombre que se encuentra en la 14 oriente y la Vialidad “Vicente Suárez”, por donde pasa el río Alseseca, en los últimos tres años, el paso del agua y el crecimiento del río ha acabado prácticamente con el 70 por ciento de los gaviones.
Los gaviones es la barda de piedra que fue construida hace tiempo por otros gobiernos, cuando los gobiernos sí hacían obra pública, aunque esta no estuviera a la vista, esos gaviones también perdieron la malla ciclónica que les colocaron para evitar derrumbes.
A lo largo del río en esa zona, los gaviones cedieron o desaparecieron, en consecuencia, la pared de la tierra empezó a caer y con ella la flora u los árboles cuyas raíces amarraban la tierra.
Eso sucedió en la casa de Gabriela Andrade, y entre ayer y hoy, el agua se llevó a su paso cinco cuartos en que habitaban miembros de su familia, lo cual no le importa al gobierno del municipio de Puebla, ni al gobierno del estado y menos al gobierno federal.
Pero desde hace cuatro años, Gabriela Andrade ha buscado ayuda de las autoridades, incluso tiene documentos sellados y ninguno de los tres niveles de gobierno le ha hecho caso en realidad, sólo se tiran la bolita y coinciden en una cosa; le aconsejan que se vaya, que abandone su casa, pero sin darle alternativas de reubicación.
En el mismo riesgo se encuentran otras viviendas, el puente peatonal que ya no usan los habitantes del lugar por miedo a que en cualquier momento puede colapsar, debido a que árboles han cedido a la fuerza destructora del agua.
Pero el caso de la colonia Gregorio Ramos, sólo es una caso, no es la excepción, pues en general las precipitaciones que azotaron la ciudad el sábado y domingo, evidenciaron que las autoridades municipales, estatales y federales, sólo nadan de a muertito y esperan que pasen las lluvias para no enfrentar el problema.
El fin de semana, entre los dos días, sumaron al menos 1o colonias con desplome de bardas, parcialmente de árboles, pero fueron centenares los puntos de conflicto por inundaciones y estragos.
Pero que tal en tiempos de campañas políticas, que por cierto ya vienen en camino.








