Los hechos registrados el pasado sábado en el fraccionamiento en donde vive el candidato de la coalición Mejor Rumbo para Puebla, Eduardo Rivera Pérez, deben ser un llamado a la cordura a todos los actores políticos, porque aún falta un mes para las elecciones y todos deben de contribuir a que la gente salga a votar masivamente.
Si bien, el candidato opositor considera que se trató de un atentado, y hay una línea de las investigaciones que apuntaría a que en realidad se trató de un acto delincuencial cuyo objetivo era el robo simple y llano, es tiempo de mirar al frente y hacia arriba.
Y es posible evitar un enrarecimiento mayor porque luego de los hechos, el candidato de la Megacoalicion, Alejandro Armenta Mier, se solidarizó con Eduardo Rivera, y lo mismo hizo el gobernador del estado, Sergio Salomón, y por su parte, el Fiscal Gilberto Higuera Bernal, ha actuado con prudencia, sin adelantar líneas ni descartarlas, se ciñe a lo que mandan en estos casos las investigaciones.
Por eso, lo prudente es un llamado a la cordura, nadie puede pedir que no se politice el asunto, cuando los actores políticos son el eje de la discusión.
Afortunadamente, el gobernador Sergio Salomón Céspedes Peregrina le ha dado estabilidad al estado, ya no hay persecuciones políticas, y ha establecido un piso firme para la reconciliación social que no se veía desde el morenovallismo y menos con el barbosismo.
Unos y otros deben ser prudentes, Alejandro Armenta hizo a un lado el tema de la competencia política y las referencias que hizo hacia Eduardo Rivera, parecían más hacia un compañero o un amigo, que a un adversario político; nobleza obliga.
Por su parte, el gobernador dejó a un lado la institucionalidad que conduce de manera eficaz y tuvo el detalle y la sensibilidad de llamarle directamente a Lalo Rivera.
Con el pasado gobernador esto no hubiera sido posible, y con el otro, tampoco.
No es otra cosa que el estilo personal de gobernar.
Insisto, nobleza obliga.




