Por Rubén Díaz Avelino
En un acto de liderazgo y fortaleza, el gobernador de Puebla Sergio Salomón Céspedes reunió a las distintas tribus del Movimiento Regeneración Nacional, Morena, una reunión de unidad y una especie de tregua interna para que los grupos no se anden peleando.
Y sí, fue una muestra de liderazgo y fortaleza del gobernador, de nadie más.
Habrá voces que podrán argüir que fue un cónclave logrado por Mario Delgado.
No, nada más falso.
Fue el músculo político de Céspedes Peregrina, sólo él hizo posible unir a los dos más serios aspirantes al gobierno del estado de Puebla vía Morena, el senador Alejandro Armenta y Nacho Mier, los primos que se disputan la candidatura con las más altas probabilidades de ganar las elecciones del 2024.
Incluso estuvieron militantes orgánicos de la 4T que antes no podían ni pararse en un evento institucional de gobierno por el odio que destilaba en vida un exgobernador llamado Miguel Barbosa Huerta.
Muchos, con antagonismos inimaginables, estaban ahí, sentados, cediendo un poco con el objetivo de cumplir la razón del mandatario.
Y no es otra que la unidad para ganar.
Sin embargo, y a pesar del buen ánimo del mandatario, hay una guerra que se libra en las calles y en el aire; las bardas y los espectaculares no sólo atenúan las disputas políticas entre los primos. A ellos se unirán poco a poco otros que invertirán el “moche” y “las aportaciones” como le llaman ahora al dinero ilícito que llega a las campañas políticas.
El dinero será el talón de Aquiles en esta unidad incipiente.
Pero el liderazgo y la fortaleza del mandatario ahí están.
Y ese liderazgo y esa fuerza no sólo se percibe en Morena, también empieza a reflejarse al interior del gobierno.
Poco a poco la burbuja “Barbosista” empieza a ser una mala anécdota, el cambio en Comunicación Social y Agenda Digital es saludable, desde ahí se aplicaba esa máxima de que quien controla los medios controla el poder, pero se utilizaba también para pingues negocios con el consabido moche, si se abriera ahí una investigación, olería un poco a justicia y a cárcel.
Llega a Comunicación Social un hombre íntegro, seguramente Alejandro Suárez sabrá enderezar esa área y terminar con el cártel familiar, el organigrama del nepotismo que tantos recursos estaba generando a tres familias.




