Por Rubén Díaz Avelino

 

El ex presidente municipal de Atlixco, Felipe Velázquez Gutiérrez, fue nombrado como titular de la Secretaría de Gestión y Desarrollo Urbano del municipio de Puebla, a pesar de que tiene señalamientos de desvío de recursos, corrupción y hasta delitos electorales.

Desde su primer año como alcalde de Atlixco, Felipe Velázquez fue acusado por los comerciantes por hacer un jugoso negocio con la Villa Mágica, Dejó el municipio de Atlixco hecho un desastre y fue el único alcalde del PAN en la zona conurbada que no retuvo el municipio que perdió a manos de la morenista Ariadna Ayala, quien hasta ahora ha demostrado que sí sabe gobernar.

En la primera gestión del alcalde Eduardo Rivera Pérez, Felipe Velázquez ocupó el cargo como titular de Desarrollo Urbano y Obras Públicas en el periodo del año 2011 al 2014, y después de ese trienio su vida cambió notoriamente, al parecer le sabe el negocio de la combinación entre la política y la obra pública, ni duda cabe.

Un gobierno que siempre, y hasta la fecha, ha tenido muchas fallas y sospechas de negocios de corrupción, es el de San Andrés Cholula, donde laboró Felipe Velázquez en el trienio del 2008 al 2011; donde las mañas lo llevaron a ser inhabilitado por 12 años y obtuvo una multa de más de cuatro millones de pesos.

Lamentablemente es normal que los presidentes municipales confundan continuamente la autonomía municipal con la impunidad olímpica.

El alcalde de Puebla, Eduardo Rivera Pérez aún puede rectificar; no puede pasar de tener como titular de una secretaría municipal a un golpeador de mujeres como fue el caso de Michel Chain, a uno que tiene muchas, pero muchas sospechas de corrupción, desvío de recursos, delitos electorales y un sospechoso enriquecimiento ilícito.

Así las decisiones de los ediles, creen que llegaron para siempre, pero cada día que pasa, es un día menos de su gobierno y la gente debe decirles, nos vemos en las urnas.

Hay quiénes mencionan a Eduardo Rivera como uno de los posibles futuros candidatos al gobierno del estado, en su caso por el Partido Acción Nacional y con el respaldo de lo que queda del Partido Revolucionario Institucional, y también lo poco que queda del Partido de la Revolución Democrática.

Las expectativas de Eduardo Rivera eran altas, por eso le ganó y le ganó bien a la morenista de triste recuerdo Claudia Rivera, quien al parecer tiene ya una orden de aprehensión que le apunta, pero también un amparo que lleva y trae a donde quiera que va.

El alcalde de Puebla, Eduardo Rivera, no puede dilapidar su victoria electoral con decisiones sin consenso, como lo hizo primero con Michel Chain, pues sabía los pecados de golpeador de mujeres del funcionario que arropó, y fue advertido por ciudadanos, pero Lalo Rivera no les hizo caso.

Fue hasta que el gobernador Miguel Barbosa Huerta intervino y presionó, desde el poder que tiene, y el alcalde de Puebla decidió aceptar la “renuncia” de Chain.

Le hizo más caso al gobernador que a los ciudadanos.

El edil se debe más a los ciudadanos que al gobernador, da una mala señal entonces, porque al final, su decisión termina siendo política, antes que ciudadana, y lo hizo por cuidar la posible candidatura que persigue, no por justicia moral a las mujeres afectadas, mal nuevamente.

Con el llamado a Felipe Velázquez, nuevamente incurre en el error, reitera su rechazo a decisiones con consenso ciudadano y privilegia la perspectiva política.

Eduardo Rivera fue elegido para gobernar, no para especular en la búsqueda de otro cargo.

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