Los tiempos de Eduardo Rivera rumbo al 2024 han sido perfectos. Solamente él ha decidido qué hacer de cara a su proyecto por la gubernatura de Puebla y va bien… hasta este momento.
Llegar hasta donde está y que hoy sea el aspirante mejor posicionado que tiene el albiazul y la oposición no ha sido fácil, pero avanza; sin embargo, lo que viene de aquí en adelante hasta el momento de solicitar licencia para ser candidato, no será nada relajado ni al interior de su partido, ni ante sus oponentes.
Y es que durante su segundo informe de labores como alcalde, Eduardo Rivera Pérez se atrevió a darle el sí a quienes lo han venido impulsando para el 2024. En el auditorio GNP el panista le dijo a los miles ahí reunidos “si ustedes quieren que me la juegue por una mejor Puebla, saben que cuentan conmigo… estoy listo”.
Con la adrenalina a todo lo que daba en ese momento, porque era su evento dominical, Lalo Rivera se envalentonó y lanzó la advertencia: “van a temblar nuestros adversarios con esta fuerza y con esta pasión porque vamos a vencer”. ¡Órale!
Fue el mismo alcalde quien obligó a sus “adversarios” a voltearlo a ver. Esa advertencia de que van a “temblar” provocó las reacciones de morenistas que de inmediato le respondieron a través de redes sociales. La primera en hacerlo fue Olivia Salomón y le siguió en el mismo tono Alejandro Armenta, quien no solo lo retó a separarse del cargo, sino incluso lo retó a debatir en el zócalo el próximo fin de semana. También el diputado federal Nacho Mier le dijo al panista que la piense bien antes de buscar esa nominación porque Morena le aventaja 40 puntos.
¿La advertencia lanzada por el panista fueron los tambores de guerra que los morenistas estaban esperando? Quizá sí, pero lo cierto es que en la medida que se acerquen los tiempos electorales de cara a la elección del 2024 ya nada será fácil para nadie y menos para un perfil como el de Eduardo Rivera que evidentemente y sin discusión es visto como el gallo del Frente Amplio por México.
Al interior del PAN Lalo tendrá que ganarse la nominación porque aunque su líder nacional Marko Cortés ya lo ha destapado en diversos momentos, no significa que otras y otros aspirantes no se vayan a formar en la contienda interna. Ahí vendrán los primeros agarrones que no serán fáciles, ni rápidos pero que seguramente favorecerá a Rivera Pérez.
Luego seguramente vendrán los agarrones con los priistas y perredistas que se sientan con derecho de disputar la candidatura a Casa Aguayo, que aunque no tengan la más mínima posibilidad querrán hacerla de jamón para conseguir algo. Pero mientras tanto serán la piedra en el camino de Eduardo.
Mientras siga como alcalde también enfrentará embestidas, críticas, señalamientos y mucho más. Una vez con la candidatura en la bolsa vendrá lo duro y lo tupido. Llegarán los momentos de separarse del cargo de alcalde, de enfrentar a los otros candidatos, encarar la guerra sucia y hasta el fuego amigo; pero así son las contiendas, así son las luchas electorales y Lalo Rivera lo sabe. Ahí la razón del porque él mismo ha venido manejando sus tiempos, ha sido cauteloso, ha evitado caer en las provocaciones y ha procurado mantener el diálogo con todos los sectores.
El aún presidente municipal de Puebla se está preparando para el 2024, para el momento de la verdad. Está esperando los tiempos que ya ha visualizado y que sabe que no serán fáciles, sin embargo ya lo dijo. “Si ustedes quieren que me la juegue por un mejor Puebla y por un mejor México, saben que cuentan conmigo. ¡Estoy listo Amigas y Amigos! ¡Estoy listo Puebla! Me pongo en sus manos!” Y ahora ya no se puede echar atrás. Eduardo Rivera le dio el sí al 2024.
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