Por Rubén Díaz Avelino
El personal de Normatividad del Ayuntamiento de Puebla está integrado por personas violentas, abusivas y prepotentes, cuyas conductas superan la autoridad que debería de representar su director Enrique Guevara Montiel, quien desde sus tiempos de diputado es conocido como “El Huevo”.
Los problemas en dichas áreas son diversos, pero uno en especial es cuando existe un abuso de parte de las “bestias” de normatividad, quienes ya tiene preparado el guión, -para evadir de forma cobarde- algún exceso cometido.
Y todos entran en el juego, desde enlaces desleales hasta funcionarios de medio pelo, como el tristemente célebre, “El Huevo”, o “Don Huevo”, para que no se enoje y no diga que se le falta al respeto.
El día 19 de octubre, dos trabajadores de Normatividad clausuraron el negocio denominado Autofin Méxice, en el centro histórico.
Hay que decirlo, los trogloditas hacían su trabajo y hasta ahí estaba bien el asunto.
Pero al ver a un reportero grabar video con su dispositivo, y aun cuando les era ajeno, uno de ellos intentó agredir al comunicador sólo por sacar un vídeo, primero utilizó provocaciones verbales y posteriormente amago con agresiones físicas.
Inmediatamente después, se grabó preguntándole a una empleada de ese negocio si en algún momento había sido prepotente o grosero, obviamente la mujer se prestó a la pantomima, sabedora de que eso le ayudaría al momento de solicitar una rebaja en la multa.
El cavernícola de Normatividad ya se la sabe, la grabación que hizo para evadir de forma cobarde su agresión, la tiene muy ensayada y es evidente que ya le ha funcionado en otros abusos.
También es evidente que engaña a todos los que se prestan como tontos y tontas en su perverso juego.
Y también tiene ensayado el argumento pueril, en el sentido de hacerse la víctima y darle la vuelta a su jefe (el huevo) sabedor de su falta de tacto y de autoridad, quien redondito, como un huevo, cae a la primera en la vacilada infantil del subalterno.
Incluso estaba listo (el huevo) para rebatir el señalamiento sobre esa queja.
“Ellos fueron los agredidos”
“Ya es la segunda vez que se les agrede”.
Sin embargo, precisamente esos argumentos desnudan sus mentiras.
Si fueron agredidos por qué no existe un documento que avale ese antecedente?.
Obviamente porque es un argumento fácil que tienen siempre a la mano en Normatividad para evitar señalamientos.
Y si existe un antecedeente, como es que utilizan los datos de las personas para preparar defensas huecas que ni ellos mismos se creen?.
Así son las conductas en Normatividad del Ayuntamiento de Puebla, y seguramente, así como “El Huevo” encubre a sus trogloditas sin cerebro, así será encubierto él, por el presidente municipal Eduardo Rivera Pérez.
Las amistades y los grupos sociales se construyen a partir de afinidades.
Queda claro que Lalito Rivera invitó al huevo a trabajar con él, porque tienen afinidades: a ambos les falta autoridad para asumir las responsabilidades que tienen en sus manos.
Ya se parecen al presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, que siempre culpa a los demás, se victimiza, ataca y se esconde detrás del poder el muy cobarde.
Qué tiempos se viven en la política, con autoridades cobardes que son incapaces de reconocer errores y que creen estúpidamente que, por ser autoridad, las mentiras que digan se convierten en verdad.
El huevo debe de entender que trabaja con un grupo de personas quienes en su escaso cerebro ocupa más espacio la violencia que la inteligencia, quizá por ello se mimetiza con ellos.
Para un cavernícola del tamaño y mentalidad similar al mugroso de Gerardo Fernández Noroña, es más fácil decir que iba a ser agredido por una persona de menor tamaño, que reconocer que actuó por nerviosismo, o por otras razones más creíbles, como que su conducta es de agresividad permanente.
¡Qué bueno que tomaron un taller del respeto a los derechos humanos en la Comisión de Derechos Humanos de Puebla¡
El orangután (y no por su color) sabe perfectamente que puede engañar y someter el pensamiento de su jefe, y ese al jefe de él, y así salir bien librados y bien impunes en una cadena de lambisconería en la que se protegen unos a otros de una forma tan indigna como cobarde, de forma colectiva, y de nivel horizontal, como vertical.
En la impunidad no hay diferencias.
Vaya nivel de autoridad en el Ayuntamiento de Puebla.
Por eso la autoridad está encabezada por Lalito Rivera y los trabajadores del ayuntamiento representados por otro troglodita, conocido como tripagorda, el impresentable Gonzalo Juárez Méndez, fiel representante de la involución humana.





