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IMSS recorta atención psiquiátrica y pone en riesgo el derecho a la salud de pacientes

Por Jesús Mendoza Parra

La falta de medicamentos, la escasez de personal y los recortes presupuestales amenazan con agravar la crisis que enfrenta el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), particularmente en la atención psiquiátrica subrogada, donde la reducción de recursos podría traducirse en la interrupción de tratamientos y en la negativa de servicios a pacientes que dependen de estas terapias para mantener su estabilidad y calidad de vida.

Víctor, trabajador del IMSS, denunció que las restricciones presupuestales se han convertido en un argumento para limitar la atención médica, incluso en áreas donde la continuidad de los tratamientos resulta fundamental, como ocurre con los pacientes que requieren servicios especializados de salud mental.

El trabajador advirtió que el problema va más allá de la falta de insumos o de las dificultades operativas en clínicas y hospitales, pues existe preocupación por las decisiones que pueden dejar a derechohabientes sin acceso a servicios que necesitan para atender sus padecimientos.

La atención psiquiátrica subrogada, mediante la cual el Instituto recurre a prestadores externos para brindar determinados servicios, representa una alternativa para pacientes que requieren atención especializada. Sin embargo, la reducción de recursos destinados a estos servicios genera incertidumbre sobre la continuidad de las consultas, terapias y tratamientos.

Para los pacientes psiquiátricos, la interrupción de la atención no constituye un asunto menor. La falta de seguimiento médico o la suspensión de tratamientos puede deteriorar su estado de salud, provocar recaídas y aumentar la necesidad de atención de urgencia, además de trasladar a sus familias una carga económica que muchas veces no pueden asumir.

Víctor cuestionó que las restricciones presupuestales terminen utilizándose como justificación para limitar el acceso a la salud de personas que tienen derecho a recibir atención médica como derechohabientes del Instituto.

“No se puede utilizar el argumento de que no hay presupuesto para dejar sin atención a los pacientes. Estamos hablando de personas que necesitan un tratamiento y que no pueden quedarse sin él de un día para otro”, señaló el trabajador, al advertir sobre las consecuencias que podrían tener estas medidas.

La preocupación por la atención psiquiátrica se suma a las carencias que, de acuerdo con el testimonio del trabajador, enfrentan distintas unidades del IMSS, donde la falta de medicamentos, material médico y personal suficiente dificulta la prestación de los servicios.

“Es grave y se siente todos los días. En muchas unidades no hay medicamentos completos, faltan insumos básicos como jeringas, guantes, material de sutura o hasta paracetamol a veces; el equipo falla o no alcanza. Nosotros, médicos, enfermeras y personal de apoyo, terminamos comprando cosas de nuestro bolsillo para no dejar a los pacientes sin atención”, relató.

El trabajador explicó que la escasez de personal también repercute en la calidad del servicio, debido a que las plazas vacantes incrementan la carga laboral de quienes permanecen en activo. En algunos turnos, indicó, una sola persona debe cubrir funciones que corresponderían a dos o tres trabajadores.

Estas condiciones provocan saturación en las salas de espera, prolongan los tiempos de consulta y retrasan procedimientos médicos, mientras los derechohabientes deben enfrentar dificultades para obtener medicamentos o completar sus tratamientos.

“Las salas de espera se saturan, los tiempos de consulta y de cirugía se alargan, y eso repercute directo en el paciente: retrasos, complicaciones, gente que se va sin su medicina o tiene que comprarla afuera. No es en todas las unidades igual, pero en muchas es el pan de cada día”, sostuvo.

El abasto oficial no coincide con la realidad de las clínicas
Víctor también puso en duda que las cifras oficiales de suministro de medicamentos reflejen las condiciones que se viven en todas las unidades médicas del país.

El director general del IMSS, Zoé Robledo, ha informado que el abasto alcanza alrededor de 94 por ciento y que existe un mecanismo para atender los faltantes de medicamentos en un plazo de hasta 36 horas.

No obstante, el trabajador afirmó que la disponibilidad de insumos y fármacos cambia de una unidad a otra, por lo que los indicadores generales no necesariamente representan la experiencia de todos los pacientes.

“El 94 por ciento que dicen oficialmente no se siente en el piso de la clínica”, expresó.
En este escenario, los recortes a servicios especializados, como la atención psiquiátrica subrogada, despiertan preocupación entre quienes advierten que los ajustes presupuestales no deben convertirse en una barrera para recibir atención médica.

El trabajador consideró que las autoridades deben explicar cómo se garantizará la continuidad de los servicios y qué alternativas tendrán los pacientes si se reducen o suspenden las atenciones contratadas con prestadores externos.

La discusión, sostuvo, no puede limitarse a cuánto dinero se destina a cada servicio, sino que debe contemplar las consecuencias clínicas y sociales de dejar a los derechohabientes sin seguimiento médico.

Protestas también por falta de personal y medicamentos

Las inconformidades dentro del IMSS también se relacionan con las condiciones laborales y salariales. Los trabajadores han cuestionado el incremento de 6.8 por ciento aprobado en el ámbito sindical y exigen un aumento directo al salario de 10 por ciento, además de la cobertura de plazas vacantes, mejores instalaciones y un régimen de jubilaciones digno.

Para Víctor, sin embargo, las movilizaciones no responden únicamente a una disputa salarial ni a las diferencias con la dirigencia sindical, sino a las condiciones en las que el personal debe desempeñar sus funciones.

“El tema salarial y sindical detonó las protestas ahora, pero el fondo es que no tenemos las condiciones para trabajar dignamente ni para dar la atención que la gente merece, por eso estamos en la calle: no es solo el aumento del 10 por ciento, es que haya medicinas, personal e infraestructura”, afirmó.

Como parte de estas inconformidades, los trabajadores anunciaron una megamarcha para este martes 13 de octubre, a las 15:00 horas, con salida del Centro Médico Nacional Siglo XXI y destino a Palacio Nacional. Entre sus demandas también se encuentra la destitución del secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social, Rafael Olivos Hernández.

La movilización ocurre en medio de los reclamos por el deterioro de las condiciones de atención y la exigencia de que las autoridades garanticen recursos suficientes para el funcionamiento de las unidades médicas.
En el caso de la

atención psiquiátrica subrogada, la exigencia adquiere especial relevancia porque la continuidad de los servicios puede ser determinante para la salud de personas con padecimientos que requieren vigilancia y seguimiento profesional.

Víctor insistió en que las decisiones presupuestales deben tener como prioridad a los pacientes y no derivar en restricciones que les impidan acceder a consultas, medicamentos o tratamientos necesarios.

Mientras persistan las carencias de personal, insumos e infraestructura, advirtió, los derechohabientes continuarán enfrentando las consecuencias de un sistema que no siempre cuenta con los recursos suficientes para responder a sus necesidades.

“Si no se resuelve, los que más pagan son los derechohabientes”, concluyó.

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