VERTICAL
Columna de casa
El morenovallista Gonzálo Juárez es un individuo enfermo de poder. Un manipulador competo que se victimiza hacia el exterior y en públicos donde no tiene mando absoluto, pero se transforma en un implacable “líder” en ambientes controlados. Su desdoblamiento de personalidad es muy sencillo de explicar: es por conveniencia.
Es reduccionista pero se arrastra servil ante el poder en turno mientras adquiere favores, pero se siente ancho y poderoso con los afiliados a su sindicato, el típico torvo sujeto que carece de principios, de moral y de ética, simplemente porque no le conviene.
El vulgar tartufo se ha enriquecido, en la misma medida que se ha imaginado poderoso e invencible, arrogante narcisista que ha sembrado enemigos a cada paso que ha dado y ha construido un camino que sólo tiene dos finales, la cárcel o un ataúd a la medida de su confusa minimegalomania.
Ese es el pomposo líder del sindicato del ayuntamiento de Puebla, el mismo que lanzaba pompas de jabón y entregaba espejos a Claudia Rivera Vivanco para justificar y explicar las alabanzas hacia la entonces nueva presidenta municipal.
Le organizó sus cumpleaños, le aplaudió sus excesos y le secundó sus ocurrencias, pero convenenciero como es, el tartufo de nuestros tiempos ahora desconoce a la ama que le tiraba de la cadena cuando el lidercillo pretendía ladrar, olvidó que cedió el control de sus pensamientos a su dueña mientras lo hacía partícipe del poder y de sus fechorías, la alababa cual salmo mientras ella le permitía que creyera que eran cómplices de abusos compartidos y ahora, ingrato como ha sido cada tres años, le da la espalda.
Con todo esto queda claro que al único que no traiciona y sigue siendo leal es a Tony Gali y a Luis Bank.
Y así seguirá mientras los sindicalizados permitan el abuso del lidercillo aprendiz de dictadorcete.
Es un “niñote” que apenas, hace poco, tardíamente aprendió a leer y a obedecer en calidad de interpósita persona al verdadero dirigente sindical, Rafael Ruiz Cordero, quien ordena y manda los destinos de los mil 400 sindicalizados del Ayuntamiento de Puebla.
Creo que ya es tiempo de que termine esta mafia cuya cabeza visible es “Tripa Gorda”, o “Alto Vacío”, para bien de los empleados del ayuntamiento, de la sociedad poblana y del presidente electo Eduardo Rivera Pérez.
Todo lo que toca éste estúpido de Gonzalo Juárez Méndez, lo convierte en la mierda que guarda en exceso en su abultada panza.







