Durante muchos años, en los llamados maquiavélica y tartufianamente, gobiernos neoliberales, la forma de afectar a la clase trabajadora era con los sindicatos blancos o de protección, como la FROC o la CTE, por citar a los más conocidos y los que aún tienen a los mismos líderes charros de siempre, que aparte, eran diputados locales o federales, para tener más poder ante los trabajadores.
En el Gobierno federal actual, ya no es necesario contar con sindicatos charros, ya no utilizan a dirigentes corruptos, ahora la chamba la hace directamente el gobierno federal, con total descaro y absoluta impunidad, al final para eso es el poder, y entre más poder, más estúpidamente ricos e impunes son, como sucede en las dictaduras.
Con estos dos párrafos me van a sacrificar y hasta a llamar radical, pero no, para nada.
Los radicales son quienes, a pesar de tener el conocimiento y la instrucción, pero además la obligación ética que debieran tener de anteponer primero la defensa de los trabajadores.
Pero esos que se dicen defensores del pueblo, muy hipócritas, por cierto, los muy sin vergüenzas utilizaron un decreto para desaparecer en los estados, las representaciones de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, como es el caso de Puebla.
Y que hay detrás de esta medida, pues desesperar a los trabajadores que tienen demandas por despidos laborales o de pago de pensiones en contra de empresas paraestatales, como Pemex, Comisión Federal de Electricidad, el IMSS y otras que cuentan con la protección gansteril del gobierno federal.
Los muy -mil veces- hipócritas.
Pero eso no es todo, los muy pillos no sólo defienden a las empresas paraestatales, también dan protección a empresas privadas, esas, a las que los comunistas trasnochados, pero muy de moda ahora, les llaman empresas de derecha.
Y hablamos de empresas que pertenecen a poderosos grupos mundiales como los son las armadoras Volkswagen de México y Audi, por citar sólo dos.
Tanto las empresas paraestatales, como las empresas privadas, aquí citadas, son las verdaderas beneficiarias del cierre de las juntas federales de conciliación y arbitraje.
Pero el gobierno dice que primero los pobres.
En la actual administración, el gobierno federal actual, logró importantes aumentos como nunca antes se había visto, pero la situación económica que se vive, pulveriza esos aumentos y lo que se comparaba antes, en los gobiernos neoliberales, alcanzaba más en la canasta básica que ahora, lo que es entonces un rotundo fracaso, pero las prescripciones de la inmoralidad gubernamental en turno, arguye que los trabajadores ganan más, pero los muy hipócritas ocultan que les alcanza para menos.






