Al principio era ajena lo que sucedía en Villas de Atlixco primera sección, pero el envenenamiento de gatos la llevó a descubrir mucha corrupción
Por Rubén Díaz Avelino
Una activista dedicada al rescate y protección de perros de la calle con sus propios recursos, llegó a vivir al fraccionamiento Villas de Atlixco, donde procuraba ser ajena a todo lo bueno y malo que sucedía en su entorno, lo menos que quería era involucrarse en diversas situaciones que sucedían en su micro entorno.
Pero el envenenamiento constante de gatos, mediante veneno que era colocado sistemáticamente en el fraccionamiento, con el riesgo de que un niño inquieto ingiriera el activo, prendió los focos de alerta de lo que ocurría en su hábitat inmediato.
Primero creía que era un falso rumor el aparecimiento de latas con veneno, pero sus sospechas se confirmaron cuando apareció un gato muerto, luego otro, y su activismo la llevó a confirmar que los dichos eran ciertos, lo constató con sus propios ojos y con el rescate del cadáver de un gato.
Parece una serie de Netflix, pero no es ficción, es realidad.
La activista, de quien protegemos su identidad porque incluso su integridad física, la de su familia están en peligro, y las autoridades no hacen nada al respecto, ni las estatales ni las municipales.
El caso es tan real, que ya hay denuncias, ha documentado todo lo que sucede en ese fraccionamiento y hasta el momento prevalece la corrupción enmascarada en una impunidad que sólo se explica por el contubernio entre la mesa directiva de dicha demarcación y el Ayuntamiento de San Andrés Cholula.
Incluso en el municipio, en vez de tomar cartas en el asunto, ejercen violencia institucional contra la activista, quien hoy, en este 8 de Marzo, vive con temor en la casa de su propiedad, pero sin garantías de una vida tranquila y sin sobresaltos, incluso se han visto obligados a reforzar el acceso.
El fraccionamiento Villas de Atlixco Primera Sección, se localiza en el municipio de San Andrés Cholula, casi al pie del edificio Insignia del Grupo JV, cuya torre se ve desde cualquier punto de la ciudad, pero donde irónicamente el acoso institucional y una serie de actos que se configuran en diversos delitos, abusos y excesos, parece ser invisible.
La mesa directiva de este lugar es encabezada por una mujer de nombre Sandra “N” y es administrada por José Luis “N”, y una secretaria de nombre Lourdes “N” quien lejos de buscar que prevalezca la transparencia, que se conozca la información y de que todos ejerzan su libertad de expresión, lo que hace esta mujer quien se encarga de la comunicación social e institucional de una universidad, es censurar a toda costa lo que pasa en ese fraccionamiento de clase media, donde habitan en su mayor parte, profesionistas, empresarios y estudiantes universitarios.
Todo empezó cuando vecinos le informaron que “alguien” con la tolerancia de la mesa directiva, colocaba latas con veneno para matar a los gatos.
Ahí es donde la activista empezó a investigar y luego le avisaron de la muerte de un gato, como pudo, logro rescatar el cadáver, lo llevó a resguardo a una veterinaria, para que le hicieran la necropsia, todo con sus propios recursos.
La activista tiene en otra propiedad, a 20 perros rescatados, y ha entregado en adopción a otros 20 perros, todo con sus propios recursos.
En su casa de Villas de Atlixco, sólo tiene dos perros de talla chica, el primo de los que ella rescató y otro que padece una enfermedad y es ciego, por lo que requieren un cuidado personal estricto.
En el fraccionamiento habitan 450 familias, hay por lo menos cien niños que han estado bajo el riesgo permanente que significa la reiterada e irresponsable colocación de veneno.
Para fortuna de las familias, hasta la fecha, ni un solo niño ha ejercido su inocencia de probar el polvo rosa de las latas de muerte.
A partir de esos hechos, empezó a investigar y a exigir el cese de la colocación de veneno.
En respuesta ha sido víctima de burlas, de acoso, de comentarios denigrantes, y de una embestida de “chismes” que se han convertido en una estrategia de la mesa directiva para evitar que la activista le de voz a los gatos y para inhibir que siga visibilizando el problema.
Al principio estaba sola, pero poco a poco encontró la solidaridad, empezando por su esposo, luego otros vecinos, quienes también empezaron a interesarse de situaciones anómalas que suceden en ese lugar.
Por ejemplo, la mesa directiva se niega a realizar asambleas para el cambio o renovación de la mesa directiva, la propia mesa directiva oculta información del destino de las cuotas de 250 pesos que paga cada condómino y que en los casi siete años que ha prevalecido la mesa directiva, mediante engaños y artilugios legaloides, se niegan a transparentar el uso de más de ocho millones de pesos.
Ya en conjunto, un grupo de condóminos ha descubierto irregularidades que van desde la conformación legal de dicha mesa directiva, la documentación de los estatutos que son letra muerta y las decisiones se toman a capricho y conveniencia de quienes han establecido la opacidad como forma de administrar los recursos de las cuotas.
Primero el administrador ejerció acoso contra la activista, organizaba burlas en grupos de WhatsApp e informaba a su conveniencia lo que pasaba en el hábitat y literalmente, le, echaba a los vecinos en contra de la activista.
El problema creció y la afectada y el grupo que ahora la apoya, y otros que empiezan a interesarse por el uso de sus aportaciones mensuales, acudieron a la Sindicatura municipal, pero la titular Felicia Jaramillo y su hijo Andrés Torres, tuvieron como respuesta a las quejas, la continuación del acoso, pero al ser autoridades, esto se configura en acoso institucional.
Ya existe una demanda de hechos ante la Fiscalía General del Estado, la activista logró la intervención del Bienestar Animal, de la Contraloría Municipal y hasta de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Puebla.
Pero es la fecha que hoy, 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, la activista sigue siendo víctima del acoso en el fraccionamiento en donde vive, pero también de la administración municipal, que por ser año electoral, se ha puesto del lado de los acosadores sociales.
Pronto habrá elecciones para elegir a una nueva mesa directiva, pero quienes administran el fraccionamiento, se han dedicado a vender favores, como una forma de corrupción, a vecinos que permiten todo tipo de irregularidades, seguramente para que les perdonen de vez en cuando el pago mensual por mantenimiento.
Por eso, se niegan a rendir cuentas y transparentar en donde está el dinero de las cuotas, y que se ha convertido en una forma de vida para quienes buscan eternizarse en dicha mesa directiva, o dejar a sus paleros para que los cuiden las espaldas.
Y han aprovechado muy bien, la incapacidad de las autoridades para ejercer la norma, en el caso del ayuntamiento de San Andrés Cholula y la ley, en el caso de las autoridades estatales.
Así, en San Andrés Cholula, celebrarán hipócritamente el Día Internacional de la Mujer, con el acoso a una activista que se atrevió a levantar la voz y ahora, su vida, literalmente está en peligro.






