El auto retiro de María Luisa Albores de la contienda interna en Morena por la gubernatura de Puebla en el 2024 ha tenido diversas interpretaciones en la política camotera, sin embargo la apreciación más atinada y en la que todos coinciden es que la funcionaria federal no ganaría ni su distrito electoral ya que no es una personalidad conocida y su arraigo en la entidad es totalmente nulo, por lo que postularla a Casa Aguayo sería entregarle el poder a la oposición.
Los analistas y opinólogos han concluido en que el presidente AMLO, quien al final tomará la decisión de quién será el elegido para esa nominación haciendo a un lado la encuesta morenista, omitió las estimas y preferencias, por lo que le habría solicitado retirarse de una contienda que aunque formalmente no ha iniciado, en realidad ya arrancó desde hace tiempo y hay otros personajes muy adelantados y posicionados que ella.
En más del esbozo de los escenarios que pesaron para que la titular de la Semarnat tirara la toalla antes de iniciar, es que López Obrador tiene un pulso muy real de las condiciones electorales en Puebla y por eso tiene claro que es necesario seleccionar a candidatos fuertes, conocidos, con arraigo y sobre todo, que garanticen el triunfo; y eso, Albores no lo tenía.
Aunque los personajes de la política poblana le dieron la bienvenida a la interna de Morena, incluso algunos ingenuos simpatizantes y familiares de Albores salieron a echarle porras en ruedas de prensa; la sorpresa es que la funcionaria federal con un simple mensaje en redes se retiró de la puja argumentando que su compromiso con el gobierno de la 4T y el presidente AMLO le merece más entrega de tiempo completo, por lo que decidió centrarse en la actual encomienda.
Así de esa manera le dio las gracias a los mini grupos de fans que le dieron ánimo y que creyeron que podría ser una seria aspirante a la nominación por la gubernatura en Puebla. La minúscula porra no tardó mucho en mostrar su semblante cabizbajo, sin embargo seguramente al rato se les pasará e irán a arroparse a los brazos de quien sea el candidato oficial de la 4T.
Incluso en su momento la misma María Luisa Albores tendría que sumarse al elegido, ya que levantarle la mano a quien sea la o el ungido mostraría una conducta ejemplar y hablaría de solidaridad en equipo, pero sobre todo esa actitud le dará mayor legitimidad a quien vaya a ir a las urnas por los votos.
En esa lógica las y los aspirantes de la 4T que también se han apuntado por la candidatura más codiciada en Puebla rumbo al 2024, deberían ir considerando ese escenario. Sí, el de levantarle la mano a quien resulte electa o electo ya sea por la encuesta que nunca deja satisfechos o por la designación del dedito del presidente aunque el pasado 5 de mayo haya dicho que los que elegirán son los ciudadanos.
Justo cuando se conozca el nombre de la mujer o el hombre que sea el elegido para la elección del 2024, ¿qué harán las y los otros suspirantes? Pues la lógica dice que en una conducta de madurez política y de convicciones por su corriente de pensamiento, tendrían que aceptar la decisión y trabajar por la causa, pero ¿eso realmente pasará?
Los enlistados en la nominación por Casa Puebla ¿estarán dispuestos aceptar la triste realidad? ¿Estarán dispuestos a sacrificar los años de subir y bajar por Puebla para darle su estructura a otro? ¿Estarán dispuestos a perder tanta inversión para que se la entreguen a su oponente en la interna? Ya se verá.
Comentarios, opiniones, críticas y todo lo demás lo recibo en ferabrajan@gmail.com y en Twitter @ferabrajan1 Facebook: Noticias con Fer Abraján.







