Como ya todos saben, el pasado jueves cayó uno de los capos de las drogas más legendarios de la historia del crimen organizado en México.
Ismael El Mayo Zambada.
Sus alcances a nivel mundial, reflejaron la noticia en todo el orbe.
No es para menos, hablamos el “Capo de Tuti Capi” a nivel global.
La noticia empezó en forma de rumor y luego se materializó a cuenta gotas, hasta que empezaron las confirmaciones, luego las fotos y en un principio no era creíble que había sido detenido con engañitos, parecía de mentiritas.
No obstante, era un hecho, la historia tiene algunas variables que aún se siguen despejando.
Como diría Felipe Calderón, “Haiga sido como haiga sido”, el capo ya esta en manos de la justicia de Estados Unidos.
Decía Ignacio Burgoa Orihuela, “Lex dura lex” la Ley es dura, pero es ley.
Aunque el camino en los tribunales será largo para el Mayo Zambada y para Joaquín Guzmán López, uno de los hijos de otro legendario narcotraficante, Joaquín “El Chapo”, Guzmán, al final, uno y otro van a salir libres.
Uno, por pactar su entrega y la de “El Mayo” Zambada y éste último, porque ya se encuentra en el otoño de su vida, además de que se encuentra enfermo y lo único que quiere, es terminar su vejez en libertad.
Y es que los más grandes capos buscados por Estados Unidos, ya se saben el camino, pasan unos años en la cárcel, colaboran como testigos protegidos, ofrecen información y viven con la enorme riqueza que amasaron durante años, así es y así ha sido.
No tiene porque ser diferente con estos capos.
Aquí lo importante del asunto, es que muchos ya empezaron a temblar con lo que pueda confesar “El Mayo” Zambada en calidad de testigo protegido.
Qué bueno que así sea, que hable y que confiese a quienes sobornó en las esferas gubernamentales para que nunca haya sido detenido antes del pasado jueves.
Que caiga quien caiga y que paguen esos que quinees gobernaron en complicidad con el crimen organizado.
Espero con ansia loca ese día en que empiecen a salir los nombres de aquéllos que aprovecharon su posición de poder, para permitir las operaciones a gran escala del tráfico de drogas mexicano, y más allá de las fronteras a escala global.
Ojalá que vivan y enfrenten un escándalo mundial los que colaboraron insanamente para la impunidad de estos mafiosos.
No pasará mucho tiempo en que caigan quienes tenían la obligación de impedir el narcotráfico, pero lo permitieron y hasta lo estimularon.
La estratagema ha iniciado. Seremos felices cuando empiecen a ser revelados los nombres de los corruptos que se sentían impolutos.





