Por Rubén Díaz Avelino
Cada día de trabajo legislativo, cada día de comisiones del Congreso del Estado, los diputados faltan a cumplir su trabajo, por el que suplicaron, y algunos hasta se humillaron para ser candidatos y luego hicieron hasta lo imposible y quizá llegaron al límite de lo lícito para ganar.
Y todo para qué.
No van a trabajar, pero que tal la foto, la selfis, su frívola actividad extra legislativa, presumiendo ropa de marca, calzado y accesorios que en realidad no van con sus ingresos, y que decir de sus casas y sus autos.
Pero si esos recursos que no se ajustan a sus ingresos, entonces siembran la duda si sus recursos provienen del crimen organizado.
Por ejemplo, este 29 de abril, cuatro legisladores faltaron y provocaron la cancelación de la Comisión de Desarrollo Económico, y la sesión se canceló por falta de quorum.
Como si los recursos sobraran, para que dejen de lado su trabajo que además de aprobar leyes, debe de generar las condiciones para que el estado tenga un impulso económico para generar, precisamente el desarrollo que a los diputados no les importa ni un carajo.
Y no, no es una excepción, el desinterés de los diputados por cumplir con su trabajo, es la regla.
Cada diputado cobra 56 mil 420 pesos al mes, además de 141 mil pesos mensuales para el trabajo de gestión en los distritos por los que fueron elegidos.
No desquitan ni el 10 por ciento de los casi 200 mil pesos que perciben al mes.
Y ni por lo que cobran, no trabajan, aunque sea un poquito.
Y todos los diputados, incluidos las rémoras de aliados y los inútiles de oposición, sólo acuden a esperar a que las iniciativas les sean enviadas por el Gobierno del Estado, sólo para levantar el dedo.
Es decir, cobran 200 mil pesos al mes, sólo por ir a levantar el dedo.
Ya ha pasado la mitad de la actual legislatura, y es la que más falta de diputados tiene en la historia.
Eso sin contar que lamentablemente los 41 diputados son inútiles e ignorantes.
Pero de los 41 diputados, entre los que más faltan se encuentran Andrés Villegas Mendoza, Nayeli Salvatori Bojalil y Grace Palomares.
Más allá de que justifiquen sus faltas, por que eso es una vacilada, deberían de hacer una ley en la que, con una falta al mes, devuelvan los 200 mil pesos con los que trasquilan al estado sólo por ir al Congreso del Estado a haraganear.
Es tanta la huevonería que no hay un solo diputado que haya cumplido con asistir a todas las convocatorias de las 36 comisiones que tiene el legislativo local.
Y pensar que se construyó un nuevo edificio del Congreso del Estado para que estos ejemplares de la haraganería no lo aprovechen.
Y las sedes de la calle 5 Poninete y la de la calle 8 norte, no son otra cosa que elefantes blancos, monumentos para no hacer nada.
Entre los 41 diputados, han acumulado más de 700 faltas, y así como van las cosas, creo que van a tener 800 mil faltas en toda la legislatura.
Ningún diputado de ningún pinche partido se salva.
Todos son haraganes.






