Staf RDNoticias
-Analizaron el tema en la última sesión ordinaria en el Congreso del Estado mediante un debate acalorado.
-Fuera del Poder Legislativo, proabortistas y antiabortistas se dieron duro con un debate de agresiones verbales y golpes
Mientras los diputados del Congreso del Estado aprobaron la despenalización del aborto en el estado de Puebla, en la última sesión ordinaria en el Legislativo, fuera del recinto de los representantes populares, grupos proaborto y antiaborto se dieron duros, hasta con palos y con agresiones verbales.
La despenalización resultó histórica, porque la votación individual de cada diputado y de cada bancada de los partidos representados, se enfrentaba literalmente a la postura de la iglesia católica que estaba en contra de la despenalización.
Con todo y eso, y el desmarque del gobernador del estado, Sergio Salomón Céspedes Peregrina, quien en público enmendó el tema a los diputados, en privado estuvo bajo la presión de la postura del Arzobispo de Puebla, Monseñor Víctor Sánchez Espinosa, quien en público, y desde la Catedral Metropolitana de Puebla, presionó, para que la despenalización fuera desechada.
Pese a los poderosos grupos provida, en un estado conservador y arraigado en las costumbres sociales en contra del aborto y a favor de la preservación de la vida, la votación de cada uno de los diputados, colocó a la entidad en la número 14, de todo el país, en despenalizar el aborto, con el apartado suspender la gestación, hasta la semana 12, del embarazo.
Al final de la controversia social, los legisladores sumaron 29 votos a favor de la iniciativa, siete ejercieron su derecho en contra y sólo cuatro decidieron por abstenerse.
Mientras los diputados ejercían su voto, tras una larga participación desde el púlpito, con argumentos a favor y narrativas en contra, en un ejercicio que ya es considerado histórico, los antiabortistas ganaron la posición de ocupar los accesos, con el objetivo de evitar el ingreso de los legisladores.
Aún así, los diputados, caracterizados por llegar a trabajar siempre tarde, ingresaron al recinto antes de que se apostaran los grupos anti aborto.
La estrategia de los antiabortistas era la de impedir el acceso de los diputados que ellos consideraban que iban a votar a favor; no lo lograron, al parecer, los legisladores por primera vez en tres años de trabajo, sí se levantaron temprano, pero no para desquitar su jugoso sueldo, sino para cumplir la consigna de sacar adelante la despenalización.
La sesión ordinaria de los diputados, era la última, no tenían ora oportunidad, y el análisis duró unas dos horas, el mismo tiempo en que afuera, en el entorno del poder legislativo, los grupos antagónicos trataban de convencer la narrativa de sus argumentos, el principal, que la interrupción del embarazo, no era otra cosa que un atentado contra la vida, un asesinato.
Y es que en las pancartas de quiénes estaban contra la despenalización, arguyeron que si la despenalización existiera hace décadas, muchos de los diputados que aprobaron la despenalización, no hubieran nacido, porque los hubiesen matado en su propia gestación.
En contra, los proabortistas, principalmente mujeres, reclamaban su derecho a decidir.
Tras el debate, dentro y fuera del legislativo poblano, en el que los legisladores que votaron a favor, se negaron a subir a tribuna a defender su postura, los legisladores que votaron a favor, aprovecharon la oportunidad para ocupar el estrado para defender su posición.
Al final, ganó la despenalización, con las futuras pero inmediatas adecuaciones al código penal.
Antes de las 12 semanas, una vez que sea publicada la despenalización en el Diario Oficial del Estado, el aborto es legal.
Pero, interrumpir el embarazo después de las 12 semanas, la pena será de seis meses a un año de cárcel.







