La corrupción que existe en la Junta Local de Conciliación y Arbitraje no tiene llenadera, pero si forma y fondo y la consecuencia directa de uno de los peores organismos descentralizados en Puebla, no está en los cambios, sino en la contratación de personal suficiente para abatir el rezago de 35 mil expedientes y, sobre todo, el hambre y sed de justicia laboral que sigue en la espera eterna.
La semana pasada se dio un pequeño paso al quitar al ahora expresidente de la Junta Local, Mario Arturo Daza Buendía, quien es parte de la mafia laboral, vinculado a los peores dirigentes sindicales como René Sánchez, Leobardo Soto, y el impresentable Gonzalo Juárez Méndez, con más denuncias en contra porque hasta paga por afectar el derecho de los trabajadores, es el más corrupto de todos los corruptos.
En lugar de Daza Buendía, fue nombrada Andrea Priede Iglesias, pero todo seguirá igual si los cambios no alcanzan al irrasible secretariode Trabajo Gabriel Biestro.
Rafael Moreno Valle, recortó la mitad del personal con la intensión de evitar la solución de conflictos, para beneficiar a los patrones e impedir justicia para 10 mil burócratas despedidos por el morenovallismo.
Barbosa se llenaba la boca en criticar a Moreno Valle, pero seguía la misma escuela con recortes de personal.
El rezago generó cargas de trabajo al personal, quienes al cobrar muy poco terminan por aceptar dinero de los patrones o las partes demandadas.
Hay expedientes que llevan hasta 10 años sin solución. En Puebla, la Justicia es injusta y no es expedita.
Para que un caso avance en la Junta Local, los litigantes se ven obligados a recurrir a amparos.
El proceso en donde más se rezaga la aplicación de la justicia laboral, es cuando los abogados ganan los casos con amparos concedidos or la justicia federal laboral, pero la entrega de laudos se vuelve eterna.
La Junta Local ya es de facto un organismo patronal, sin transparencia, vaya, no hay ni agua ni luz, ni papel ni toner.
En el sótano de la Junta hay al menos cinco mil expedientes echados a perder por una inundación y ese problema se oculta en la oscuridad de la corrupción.
Toda la Junta Local es en realidad una cloaca, un eje de corrupción y de injusticia, una consecuencia directa del paso del morenovallismo y del barbosismo.
Es una oportunidad para que el Gobierno de Puebla de la mano de Sergio Salomón Céspedes Peregrina, termine con esa deuda pendiente que la administración pública tiene con las y los trabajadores sin justicia desde hace años.
Que asquerosidad es la Junta Local de Conciliación y Arbitraje.






