Por Rubén Díaz Avelino
El basurero de Chiltepec es el paradigma de la administración del alcalde de Puebla, Pepe Chedraui.
El tiradero opera a un 80 por ciento, pero arrastra muchos pendientes que ha detectado la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, y tiene un plazo para solventar las fallas.
El tiradero es una bomba de tiempo en cuanto a contaminación, pues en la actual administración del pillo de cuello blanco, Pepe Chedraui, las autoridades federales han emitido al menos 12 observaciones, de las cuales, la administración municipal sólo ha solventado siete, pero conforme los días, pasan, las irregularidades empiezan a florecer.
Pero no son cualquier irregularidad.
Se trata de estudios de suelo, intervenciones de ingeniería y medidas para el manejo de lixiviados, líquidos que pueden representar un riesgo de contaminación cuando no reciben un tratamiento adecuado.
Este problema se ha generado porque el alcalde Pepe Chedraui sólo piensa en lo que se ve, lo que no se no le importa porque no representa votos, ni promoción, ni fotos en sus medios a modo.
Es más, la Profepa ha tenido que redoblar su trabajo y esfuerzos mediante revisiones e inspecciones para que el ayuntamiento de Puebla cumpla con las correcciones, pero la táctica del ayuntamiento de Pepe Chedraui, es patear el bote, dejar hacer y dejar pasar, esperando que el tiempo pase y pueda heredarle este tipo de problemas, derivados de su criminal responsabilidad al alcalde que llega; ya está consciente que el se va a ir a la vergüenza del ostrasismo.
Todo esto que pasa en el Relleno de Chiltepec, es un paradigma, un modelo de gobierno de la capital poblana, que ha dañado las estructuras municipales con el vergonzoso olvido, la inconmensurable irresponsabilidad con que quedará estigmatizada la administración de este alcalde inútil, torpe y torvo.





