Por Rubén Díaz Avelino
Al llevarse a cabo el primer día de vacunación a niñas y niños de 5 a 11 años de edad contra el covid-19, reinó el caos y la organización que obligó a los menores y sus padres a esperar hasta siete horas en algunos de los distintos puntos de la aplicación del preventivo en la ciudad de Puebla.
Y es que si el caos y la desorganización no fueron suficientes, la balacera en un punto de vacunación atrajo los reflectores y puso a la entidad a nivel nacional por la violencia que existe en el estado, debido que dos sicarios atentaron contra un padre de familia que estaba formado junto con su hijo y fue objetivo de un ataque armado a manos de sus competidores en la venta de drogas.
Aparte de la desorganización derivada de la incapacidad de las autoridades para hacer efectivo el inicio de la campaña de vacunación de los menores, los vendedores ambulantes hicieron su agosto, pues vendían de todo, enriquecían la desorganización y ante el inicio de la lluvia, vendían paraguas y precios exorbitantes.
Eso no fue lo peor; en el Centro de Salud de la colonia Francisco I, Madero, dos sicarios en motocicleta aprovecharon la aglomeración y la desorganización cuando intentaron ejecutar a balazos a un hombre que acompañaba a su hijo a recibir la dosis.
La balacera convirtió el enojo y las protestas de quienes no iban a alcanzar la vacuna a pesar de horas de espera, en escenas de terror que se difundieron en redes sociales y en medios de comunicación a nivel nacional e internacional, dibujando a la violencia que supera al estado desde que inició la actual administración del gobernador Miguel Barbosa Huerta.
Por todo lo anterior y lejos de reconocer su incapacidad, el gobierno del estado de Puebla amplió hasta el día 1 de julio la vacunación, pero en la jornada, ninguna dependencia ofrecía información sobre la serie de ineficiencias que dibujaron al gobierno del estado como una autoridad total y absolutamente incompetente.






