Por Rubén Díaz Avelino
Los destapes de posibles candidatos al gobierno del estado por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) ya provocaron risas, burlas y hasta pena ajena y bajaron el nivel de la competencia con el irrisorio, fantástico e irrisible anuncio del actual secretario de Trabajo, Gabriel Biestro Medinilla.
Increíble pero cierto, el hombrecillo sintió que tiene el nivel de Alejandro Armenta para buscar la postulación, nada más aventurado, en lo que van los destapes al por mayor.
Quizá Biestro confunde los destapes con un carnaval, o con ir a comer tacos a la 31 Poniente y 3 sur con un jovencito menor de edad en calidad de su chófer a quien pretenda convencer para traviesas intensiones o deseos insanos, con cervezas y visita de por medio al Oxxo.
Creo que debe de haber un poco de prudencia, decoro e inteligencia, pues su candidatura en un asalto a la razón, un brinco al vacío.
Quién, en su sano juicio puede creer en Biestro como un buen candidato, vaya, quienes puede apoyarlo en sus intenciones, con el riesgo real de que le revivan la denuncia por acoso sexual con un joven que tenía 17 años y que trabajaba para él como su chófer y consejero cuándo el individuo era diputado y líder de papel en el legislativo poblano.
Que alguien le diga que el propio gobernador Miguel Barbosa Huerta exige desde su tradicional sillón del poder que los aspirantes no tengan cuentas pendientes que tengan probada honorabilidad y respetabilidad.
Gabriel Biestro carece de solvencia moral y de sentido del honor, ahí está la denuncia que ingresó a la Fiscalía General del Estado y que el poder oculta a favor de uno de los suyos, que si bien al principio tenía aspiraciones, pero que las echó por la borda.
Sí, es uno de los fundadores de Morena, dirigente de ese movimiento, también fue diputado, pero de entonces a la fecha buscó ser candidato a la alcaldía de Puebla y en su propio partido le ganó quien posteriormente fue presidenta municipal con más errores que aciertos, Claudia Rivera Vivanco, luego pretendió ser nuevamente abanderado a la alcaldía y no pasó ni las primarias internas, otra vez le ganó la gris Claudia Rivera que perdió ante el actual presidente municipal Eduardo Rivera Pérez.
Sin la candidatura y menos sin la “chamba” de alcalde, Biestro intentó ser subsecretario de Bienestar y nunca logró alcanzar tal posición, Durante meses se anunció en columnas pagadas como el próximo titular de la Secretaría de Trabajo, tanto se arrastró que al final le dieron dicha cartera como el tonto inútil del gabinete estatal.
Y ahora, se presenta como “flamante” aspirante a la candidatura por Morena para el gobierno del estado.
Logró arrancar carcajadas y burlas por su fantasioso deseo, así es este personaje de la política poblana venido a menos.
Doble contra sencillo que será el primero que se baje de tales aspiraciones de risa y de fantasía, pero también de tristeza y pena ajena.




