Por Rubén Díaz Avelino
El gobernador del estado, Alejandro Armenta empezó bien el año, porque literalmente enterró el último clavo del ataúd de la muerte empresarial de Edgar Nava, un constructor quien durante años saqueó al estado y se convirtió en multimillonario a partir de negocios de la corrupción y negocios de la muerte.
Al anunciar los dos ejes de obras carreteras que conectarán a Puebla en la parte norte, una del Outlet al Parque Industrial Chachapa, y otra de Flor del Bosque al autódromo “Miguel E. Abed”, el mandatario dio a conocer que estas obras las realizará directamente el gobierno, con la maquinaria con la que ya cuenta.
Quizá los empresarios adheridos al sector de la construcción sientan que ya no tiene trabajo o negocio, pero no es así, lo que ya no habrá es una insultante corrupción, eso se lo tienen que reclamar al empresario Edagr Nava, a quien conocen muy bien, pero sobre todo por sus mañas.
Que bueno que el gobernador tomó esta decisión, pues no hay que olvidar que por ejemplo en el año 2005, Edgar Nava recibió del gobierno del estado, 20 millones de pesos por 13 kilómetros de la carretera Azumbilla-Tlacotepec de Díaz, una obra que literalmente estaba terminada, pero por un tema puramente de corrupción, a Edgar Nava se le entregó esa cantidad de dinero, cuando la obra prácticamente ya estaba terminada.
Ahora, con la decisión del gobernador, Nava ya no podrá inundar de corrupción las obras.
Era el constructor favorito de esos tiempos de corrupción.
Tiempos que ahora sólo vive en Tlaxcala, en complicidad con la gobernadora Lorena Cuéllar.
En ese año 2025, un cerro se derrumbó, en el tramo Alcomunga-Eloxochitlán, sepultó a un camión de transporte público de pasajeros y hasta la fecha, Edgar Nava carga con esas muertes, pero sigue impune.
Con esos vicios, esa impunidad y esa corrupción, mejor que el estado haga las carreteras y los caminos.
El Pillo Edgar Nava intentó entrar en la actual administración como constructor, para seguir saqueando al erario, pero apoyó al candidato equivocado, solventó, con recursos de dudosa procedencia, eventos del primo incómodo Nacho Mier.
Pero terco como es, intentó torpedear a la nueva administración de Alejandro Armenta, pensó que con presiones mediáticas y los buenos oficias de plumas que se le vendieron por unos pesos, iba a presionar al mandatario a ceder ante la mafia de los constructores que Nava encabezaba.
Edgar Nava pensó que, con su práctica cotidiana mediante la corrupción, el chantaje y la extorsión mediática iba a someter a la administración en turno.
Todos saben que Edgar Nava se hizo multimillonario porque entró a negocios oscuros de la construcción en la que se prestaron varios personajes, tanto en el marinismo, como en el morenovallismo, y el barbosismo.
Pero ahora se topó con pared.
Por eso ahora se va a Tlaxcala a regentear a la gobernadora.
Edgar Nava obtuvo dinero oscuro mediante Grupo Constructor y Arrendador del Centro S.A. de C.V, y por lo menos otras cuatro firmas que funcionaban como empresas fachada, en inmuebles ajenos al sector de la construcción, o casonas abandonadas, como Esna Construcciones o Animal Concret, por citar sólo cuatro.
Una de sus recientes y principales ganancias, fue en el gobierno de Eduardo Rivera Pérez, quien le autorizó un negocio de 50 millones de pesos en diversos contratos de adjudicación directa en sólo cuatro meses.
Pero Edgar Nava amplió su abanico de oportunidades y junto con el fallecido Julián Hadad, mediante la empresa Vital-Led, se agandallaron de 30 hectáreas de la comunidad de Tepalcáyotl, en la junta auxiliar de San Francisco Totimehuacán.
Nava sigue teniendo raros vínculos con personas allegadas a Adán Augusto López, a los Nachitos Mier, y con Jorge Estefan Chidiac, personas Non gratas en la Puebla de hoy.
Si la 4T al nivel federal, de verdad combatiera la corrupción, iría por Edgar Nava por los corruptos negocios que hace con la gobernadora Lorena Cuéllar.
Para empezar, ahí están unos delitos como corrupción, peculado, desvío de recursos y otros daños al patrimonio del Gobierno de Tlaxcala, por el uso del Hotel Señorial San Francisco en donde también se encuentra el restaurante Casa 17, en donde por cierto lo tengo bien vigilado. El inmueble lo usa sin pagar renta porque Lorena Cuéllar es social de ese negocio a costillas del erario.
Aparte, en ese negocio, evaden obligaciones al SAT, al IMSS y al Infonavit.
Cuando Edgar Nava era el constructor favorito y corrupto, en una tarde se iba de compras y adquiría concesionarias de autos, como Puebla Automotriz, y como si nada hacía negocios de 50 a cien millones de pesos, o construía edificios como un capricho de fin de semana.
Edgar Nava se enriqueció en el sexenio de Melquíades Morales Flores, de Mario Marín Torres, Rafael Moreno Valle y una parte del sexenio de Miguel Barbosa Huerta.
Las obras en que Nava obtuvo recursos corruptos, están a la vista y literalmente ya están destruidas o ya tuvieron que ser reparadas, tales como una parte importante del Arco Oriente del Periférico, el Hospital General del Norte, la ampliación del bulevar Forjadores y la carretera Puebla-Tepeaca.
No hay que olvida que una de sus últimas obras fue la remodelación de las laterales de la Recta a Cholula, ahí sólo se llevó 77 millones de pesos, de los poco más de mil millones de pesos que ha obtenido en sus negocios con el poder.
Sólo un favor, no cuente esto en voz alta, porque se pueden enterar los cárteles de la extorsión.






