Por Luz Alonso
La concesionaria Agua de Puebla volvió a estar en el centro de la polémica, luego de que el presidente del Congreso del Estado, Pavel Gaspar Ramírez, acusara a la empresa de mantener un servicio deficiente mientras aplica cobros que, afirmó, resultan excesivos para miles de usuarios.
Durante una conferencia de prensa, el legislador sostuvo que las principales quejas de la ciudadanía se concentran en los tandeos, la falta de suministro durante días o incluso semanas, las dificultades para regularizar adeudos y las tarifas que continúan aumentando pese a las fallas en el servicio.
«Agua de Puebla sirve para nada y cobra muy caro», expresó el diputado, al asegurar que esa frase resume el descontento de habitantes de colonias, unidades habitacionales y juntas auxiliares que, pese a no recibir agua de manera constante, siguen pagando recibos elevados.
Gaspar Ramírez señaló que el problema va más allá de la disponibilidad del recurso hídrico y apuntó directamente al modelo de concesión del servicio, al considerar que convirtió un derecho humano en un negocio donde prevalecen los intereses económicos por encima de las necesidades de la población.
Asimismo, cuestionó el cobro por el concepto de saneamiento, al señalar que muchos usuarios no perciben un servicio que justifique ese pago, lo que incrementa el malestar social.
El presidente del Poder Legislativo aseguró que la actual administración estatal recibió un sistema con múltiples irregularidades y adelantó que se impulsarán acciones para corregir las deficiencias que, dijo, se han acumulado durante años.
Finalmente, afirmó que el Congreso respaldará las medidas necesarias para garantizar el derecho humano al agua y revisar las condiciones bajo las que opera la concesionaria, con el objetivo de poner fin a los abusos denunciados por la ciudadanía.






