La caída de Adán Augusto López, se esperaba desde hace mucho tiempo
Ayer dejó la coordinación política de Morena en el Senado de la República, y seguramente antes de que termine el mes que empezamos, el de febrero, deje su cargo como senador.
Y más allá de que sea consecuencia de los choques internos de Morena, o de las presiones directas de Donald Trump, presidente de Estados Unidos, la salida de Adán Augusto de la coordinación del Senado, es un triunfo de la sociedad, que buscó en las redes sociales el espacio que se perdió con la falta de los contrapesos.
Ya no hay INE, pero hay sociedad, ya no hay CNDH, pero hay sociedad, no hay ni Senado, ni Cámara de Diputados como contrapeso del poder, pero insisto, hay sociedad.
La sociedad se ha convertido ya en un espacio de debate y reclamo, poco a poco las personas identifican cada vez más a los boots, las noticias falsas, pero, sobre todo, en todo el mundo, las noticias falsas de los oficialismos, tienen más rechazo y mayor reprobación.
El periodismo y la sociedad civil son estructurales indispensables para la democracia y en el caso de México, es el único sistema anticorrupción que no es queda.
Entre más se cierran los contrapesos, más fuertes son las voces de la sociedad.
Celebremos dos cosas, no que Adán Augusto se haya ido, pues en política unos se van y otros llegan y los vacíos que se crean, cuando unos se van, regularmente se llenan con personas iguales o peores.
Celebremos entonces que sea como sea, Donald Trump, respete a México, pero que vaya en contra de los narcoterroristas y todos los que de una o de otra forma, disimulada o descaradamente, les apoyen en la insana tarea de dañar a México con las drogas y delitos ligados a ese pandemónium.
Que el poder no reaccione sólo cuando las víctimas son familiares del poder, que los narcoterroristas y sus cómplices paguen de la forma en que tengan que pagar, pero que el país, vuelva a ser, por lo menos, el país que sí teníamos hace sólo algunos años; porque en siete años, casi nos hemos acabado lo que costó lustros levantar y construir.
No es necesario que todo mundo viva con la misma riqueza o que todos tengan un pavorreal en su casa, con tener justicia, libertad, y pensar libremente está bien.
No es mucho, tampoco es poco.





