Por terrible que sea, los agentes ministeriales de la Fiscalía, tienen que preguntarle al edil de Tecamachalco, en qué negocios está metido y de quién sospecha
Por Rubén Díaz Avelino
El crimen que cegó la vida de Mateo Hernández Gutiérrez, de 16 años deedad, hijo del alcalde de Tecamachalco, Mateo Hernández López, es motivo de dolor y sufrimiento de la familia y amigos y del propio edil, sobre todo por el contexto en que el adolescente, estudiante de preparatoria de la BUAP, vivió sus últimos días, sometido a lesiones, que seguramente fueron efectuadas con mucha violencia.
Todo parece indicar que el homicidio del menor fue un mensaje muy grave para su padre, porque no se trató de un secuestro de un grupo de delincuentes sin escrúpulos, que van por el dinero y listo, sino de individuos que, en el crimen mismo, le enviaron señales al presidente municipal.
En este mismo espacio, por lo menos en tres ocasiones, señalamos que el presidente municipal de Tecamachalco, Mateo Hernández López, debería de ser investigado, para deslindar que estuviera ligado a grupos delincuenciales.
Lamentablemente, como en otros casos, una noticia muy mala, terminó peor.
Y es que unos delincuentes comunes, no le dejan un mensaje tipo narco al padre de una víctima, a menos que haya cuentas pendientes entre los asesinos y la familia de la víctima.
Es común que las autoridades, cuando una familia sufre la muerte violenta de un familiar, le pregunten a los deudos en qué andaba metida la v´pictima o su familia, o con quién se vinculaba el padre o la madre de la víctima, y en este caso, por terrible que sea, los agentes ministeriales de la Fiscalía, tienen que preguntarle al edil, en que negocios está metido o que intereses había afectado.
Creo que la Fiscalía General del Estado debe de investigar el caso, investigando al alcalde, y analizar sus nexos, incluso investigar quién o quiénes desde su campaña participaron financieramente, porque este alcalde, cada vez que puede, echa la casa por la ventana en fiestas disfrazadas de informes, y su campaña política con la que ganó la alcaldía, fue todo, menos austera.
Los hijos no son responsables de las conductas de los padres, a menos que sean mayores de edad y aprovechen el cargo de sus padres para hacer negocios a la sombra del poder y enriquecerse.
No era el caso de Mateo.
Quizá su única preocupación, era cumplir con sus responsabilidades estudiantiles y realizar los compromisos escolares al que estaba obligado como todo estudiante de su edad.
Es muy duro, sobre todo en estos momentos, pero el presidente municipal de Tecamachalco, debe de ser investigado, a pesar de la pena por la que pasa, pero quizá los posibles vínculos que tenía, revelen los motivos de los homicidas y las homicidas mismos para que paguen por el terrible delito que cometieron con saña.






