Por Ismael Rojas Cuellar
La crisis política en Acatlán de Osorio llegó a un nuevo punto de quiebre: la alcaldesa Guadalupe “Lupita” Bárcenas y los integrantes del Cabildo presentaron sus renuncias, en medio del conflicto que desde hace meses mantiene prácticamente paralizado al Ayuntamiento.
La salida ocurre mientras el Congreso de Puebla analiza la revocación de mandato de la presidenta municipal y la posibilidad de instalar un Concejo Municipal para hacerse cargo de la administración. Bárcenas incluso reconoció públicamente que, si dejar el cargo permite recuperar la gobernabilidad, está dispuesta a hacerlo.
La alcaldesa y los regidores deberán comparecer ante el Congreso este 10 de septiembre, donde tendrán oportunidad de presentar pruebas y argumentos dentro del procedimiento. La Comisión de Gobernación prevé integrar una resolución para el 13 de septiembre, aunque será el Pleno del Legislativo el que determine el rumbo definitivo del municipio.
El conflicto comenzó con acusaciones y señalamientos entre la alcaldesa y los integrantes del Cabildo, quienes han denunciado presuntas irregularidades en la administración municipal. A la par, el Congreso mantiene bajo análisis el expediente de revocación y la Auditoría Superior del Estado realiza una revisión de las finanzas del Ayuntamiento.
Bárcenas ha responsabilizado a los regidores de bloquear su gobierno y sostiene que existen intereses políticos detrás de los intentos por sacarla del cargo. Los integrantes del Cabildo, por su parte, han insistido en la necesidad de poner fin a la crisis que enfrenta el municipio.
Incluso la propia alcaldesa planteó que, si se concreta su salida, también deberían irse los regidores, bajo el argumento de que llegaron juntos al Ayuntamiento y juntos deberían dejarlo.




