El robo y trafico de hidrocarburos es uno de los principales flagelos que incentivan una cadena de delitos que se cometen en Puebla y pronto caerán las principales cabezas de esta actividad delictiva que afecta a la economía de Puebla, pero también a la tranquilidad y convivencia social.
Es una red muy grande que empieza con el robo de hidrocarburos que afecta gravemente a la empresa paraestatal Petróleos Mexicanos, que ya, punto aparte, está al borde de la quiebra con una producción muy deprimente y que la coloca como a una de las empresas más endeudadas con sus proveedores, no sólo de México, sino de todo el mundo.
Por eso es imperativo para las autoridades federales y estatales desmantelar por completo estas redes delictivas e ir hasta las cabezas en las que, incluso podrían estar involucradas algunas autoridades, empresarios y técnicos de Pemex.
Todo empieza con el robo a gran escala, pasando por la comercialización que opera a la luz del día mediante el trasiego del energético.
Entre este delito está la perforación de ductos y el almacenamiento del mismo que representa un peligro en los lugares donde se oculta el combustible.
Estas bandas utilizan inmuebles en donde guardan tractocamiones, pipas, cajas secas, usan tanques estacionarios de gran almacenaje, usan motocicletas, armas y también generan la compra y venta de drogas, como una variante de las redes criminales para potenciar las ganancias de la actividad ilícita.
Estas redes ya han tenido varios desmantelamientos mediante operativos realizados por autoridades federales y estatales en zonas identificadas para el trasiego que van desde el Triangulo Rojo del estado como en el Triángulo Rojo de la ciudad de Puebla.
Se desconoce el nivel, pero el huachigas no se explica sin la participación de autoridades y empresarios que llevan al menos siete años dedicados a este flagelo.
Los robos de gas y de gasolina deja pérdidas millonarias.
Pero eso no para ahí, el dinero que obtienen lo destinan a negocios y empresas para lavar los recursos y en la mayoría de las mismas evaden impuestos.
Además, utilizan el dinero mal habido para la compra, venta y distribución de drogas, y para solventar recursos para generar otros delitos paralelos para multiplicar las ganancias.




