Tenía meses muy enfermo, pero su burbuja lo ocultó irresponsablemente
Miguel Barbosa Huerta murió este día tras complicarse un cuadro de hipoglicemia con un infarto miocardio y cerebral que le era atendido de emergencia en el Instituto Nacional de Cardiología en la Ciudad de México. Deja en la orfandad a un grupo que ocultó cómo se deterioraba su salud, con tal de seguir en el poder que en estos días se les acaba.
Barbosa tenía 63 años al momento de fallecer, era notorio que no se cuidaba, pese a que ya vivía bajo una situación crítica.
Antes de ser llevado en un helicóptero a la Ciudad de México, fue evaluado en el Hospital de Ortopedia del sector salud donde lo intubaron, desde ahí los pronósticos eran que ya no la brincaba.
Sin embargo, desde las primeras horas empezó a correr el rumor que ya se esperaba.
Y pese a ello, la Dirección General de Comunicación Social del Gobierno del Estado, de forma por demás irresponsable, intentó ocultar la realidad mediante un boletincillo.
“El titular del Ejecutivo se encuentra en este momento valorado por personal calificado que le está dando seguimiento y cuidado médico por lo que su estatus es estable y sin complicaciones”.
No pasaron ni tres horas para que ese comunicado quedará como una vil mentira, una más que propaga esa área de gobierno.








