Vertical
(Columna)
Rubén Díaz Avelino
El caso del cadáver del bebé, impunidad vigente y manipulación irresponsable del poder en turno.
El caso del cadáver del bebé que fue inhumado en un panteón de Ixtapalapa y posteriormente hallado en un basurero del penal de San Miguel no es otra coa que el reflejo que de que la tan criticada corrupción e impunidad de gobiernos anteriores sigue más vigente que nunca, pero además con una dosis de manipulación e irresponsabilidad de quienes sólo culpan al pasado para salvar la incapacidad gobernante del presente
El bebé no nació en administraciones anteriores, no fue inhumado en años pasados, no ingresó al penal de San Miguel en sistemas políticos del ayer, entonces, no hay que hacerse pendejos y se debe de investigar el aquí y el ahora.
Pues no que la corrupción se acababa por arte de magia como se decía al principio de la actual administración federal, y no que ya se había desterrado la corrupción del penal de San Migue, y que se destruyeron las casas-motelaje que había en el interior con la salida de Raciel López Salazar y que de ahí, en adelante el penal iba a ser casi casi un lugar oración y perdón de las almas que antes delinquieren, pero que por decreto se iban a volver buenas, y sería lo más parecido a un retiro espiritual y de sanación?
Que fácil se llevan la boca los políticos al echarle la culpa al pasado sin asumir las responsabilidades presentes.
Un día y otro también se dice, fue el pasado, fueron otros gobiernos para lavarse las manos de manera infantil e irresponsable, pero se callan la boca, por no decir el hocico sobre otros temas, como que la gasolina sigue al alza, cuando se ofreció en campaña que costaría 10 pesos, o que sin inflación y con crecimiento el país sería el mejor del mundo, cuando en realidad es al revés. Un decrecimiento de menos cero, con una inflación de 7 puntos y de eso no se habla, no se asume, y ahí si no su culpa al pasado, porque nunca en ninguna administración se llegó a tal desastre económico, que ahí sí, se refleja con delitos y hechos, como los del bebé, porque al final lo que se hace actualmente va a derivar en una profunda crisis económica, política y social que nadie va a poder componer, y ni siquiera se enderezará la situación con un sistema que ya probó su fracaso, como el neoliberal, pero que resultaba menos peligroso que la torpeza actual.
Al final, todo tiene un principio y un final, es la economía estúpidos.
Foto Agencia Gran Angular






